¿QUÉ ES?
Es uno de los síntomas más regulares en recién nacidos y lactantes; puede ser muy preocupante tanto para el menor como para los padres, siendo una causa frecuente de consulta en pediatría, por lo que se debe mantener la calma ante su presencia. Se define como una expulsión violenta y forzada del contenido gástrico por la nariz y/o boca, ocasionada por espasmos gástricos.
CAUSAS
En los recién nacidos y lactantes generalmente se origina a causa de una inmadurez en el esfínter esofágico inferior, exceso en la alimentación o, en un gran número de casos, una deficiente técnica alimentaria. En los preescolares y escolares generalmente serán las causas infecciosas las de mayor importancia, seguidas de intoxicaciones y traumatismos craneales, principalmente.
PREVENCIÓN
En los menores de un año se debe comprobar que la técnica alimentaria sea la correcta, pues el tragar burbujas de aire o comer en exceso lo provocan. Una vez que empieza el periodo de ablactación, es preciso lavar y desinfectar todos los ingredientes para evitar infecciones (principalmente en la gente que prepara los alimentos, los transporta y los resguarda), pero sobre todo es necesario tener hábitos de limpieza adecuados, como lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.
¿QUÉ HACER SI SE PRESENTA?
Ante su presencia la acción inmediata, en los lactantes, será asistirlos, colocándolos en decúbito lateral o prono (boca abajo), hasta asegurase de que la vía aérea esté libre, y sin alteraciones neurológicas, reiniciando la alimentación con soluciones con base en electrolitos orales, sin suspender la alimentación al seno materno. Posteriormente continuar su alimentación habitual.
Si los síntomas persisten, será indispensable la valoración médica para buscar sus causas e iniciar tratamiento.
SÍNTOMAS
- Náusea.
- Salivación excesiva.
- Arcadas.
ESPECIALISTA
Dr. Fernando Urtiz Jerónimo
Pediatra Infectólogo | 722 244 3490 | nancy_ta2006@hotmail.com
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