Confirmar que estás embarazada lo más temprano posible y saber que el embarazo está correctamente implantado ayuda a prevenir complicaciones, acudiendo también a tus visitas programadas con el ginecólogo puedes descubrir cuál de los diferentes tipos de embarazo tienes.
Para llevar un control adecuado es importante que acudas con tu ginecólogo, quien tendrá que vigilar el desarrollo del bebé para detectar cualquier anomalía.
Por lo tanto se llevarán a cabo exámenes, entre las 6 y 8 semanas se hará un ultrasonido para detectar la presencia del saco gestacional dentro del útero o incluso el embrión y latido. Como resultado se puede determinar tu tipo de embarazo.
TIPOS DE EMBARAZO
EMBARAZO INTRAUTERINO: Es la implantación normal del embarazo dentro del útero que puede confirmarse con el ultrasonido desde las 5 ó 6 semanas. Esta consulta temprana también sirve para detectar si hay situaciones de riesgo, como podría ser alguna enfermedad ya conocida de la mamá o enfermedades que aún no han dado síntomas.
EMBARAZO ECTÓPICO: La fecundación sucede fuera del útero. El embarazo extrauterino es inviable, y debe tratarse médica o quirúrgicamente para evitar complicaciones graves.
Un embarazo ectópico que no se sospecha ni diagnostica a tiempo puede provocar la ruptura de la trompa y resulta en una hemorragia interna que puede ser mortal.
EMBARAZO MOLAR: Es una complicación poco común del embarazo en la que generalmente no se forma el embrión sino sólo proliferan células de la placenta.
Como consecuencia produce una masa celular que crece rápido, produce hemorragias y se comporta de manera maligna. Por lo tanto puede sospecharse y confirmarse a las 6 ó 7 semanas con la medición de la hormona del embarazo, la cual estará elevada.
EMBARAZO MÚLTIPLE: Si el embarazo es múltiple (esperas más de un bebé) el ultrasonido temprano revela si los embriones están en una sola bolsa amniótica o pertenecen a una sola placenta, pues de eso dependen los riesgos del embarazo, su manejo y el pronóstico. Puede ser monocigótico (gemelos) o dicigótico (mellizos).
En el primero, pueden o no compartir el saco amniótico y la placenta, pero sí tienen el mismo ADN. El segundo es producto de dos óvulos fecundados por espermatozoides distintos.
A diferencia del primero, su ADN es diferente; incluso, pueden ser niño y niña. El embarazo múltiple puede presentar tres o más bebés y sucede en mujeres con predisposición genética o en quienes se someten a tratamientos de fertilidad.
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