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El niño enfermo

Cuando los padres nos enfrentamos a tener a nuestro bebé enfermo comienza la engorrosa aventura de saber qué es lo que puede estar pasando con él, y es por eso que te daré los pasos iniciales, siempre empezando con la expresión: “tus ojos son mis ojos”; esto significa que si en el día a día notas que tu hijo se comporta raro o no está de buen humor, sigue tu instinto y contacta a tu pediatra para que pueda ayudarte.

Dentro de las manifestaciones más comunes durante la infancia que nos pueden hablar de enfermedad te enumero: fiebre (aumento de la temperatura a más de 38 °C); diarrea (aumento en la frecuencia y disminución en la consistencia de las evacuaciones); deshidratación (es importante mantener un plan de hidratación oral para reponer las pérdidas por vómito o evacuación); caídas (básicamente hay que mantener la calma, revisar el cuerpo completo de nuestro pequeño y evaluar la cinética o el mecanismo de la caída para ver si requerimos acudir al consultorio o a un servicio de urgencias); entre otros signos que indiquen que el niño no se siente bien, como llanto o irritabilidad.

¿CÓMO DAR LAS MEDICINAS?

Algo a lo cual nos enfrentamos como papás cuando queremos administrar un medicamento a un bebé es que tenemos que buscar la manera de que se la tome en su totalidad. Es importante saber que los medicamentos de uso en niños son los siguientes:

  • Gotas pediátricas (tenemos que recordar que es una concentración más alta de medicamento).
  • Suspensiones orales o jarabes.
  • Tabletas masticables para niños que ya tienen el proceso de la masticación.
  • Cápsulas o tabletas en menores que pesan más de 50 kilos y que en un momento dado tienen un buen proceso de deglución.

Normalmente se recomienda que no se diluyan los medicamentos con alimentos, sino que se maneje de forma separada y posteriormente a la administración del medicamento puede darse a tomar algún tipo de bebida o comida para enmascarar el sabor.

Debemos vigilar que el medicamento sea deglutido de manera completa y, si lo escupe o lo vomita, considerar volver a administrarlo. Cuando utilicemos la presentación de supositorios se recomienda poner un lubricante alrededor del supositorio para introducir, y posteriormente vigilar que no lo expulse junto con alguna evacuación.

En algunos casos el pediatra indicará analgésicos que nos pueden ayudar a que nuestro bebé esté mucho más tranquilo; los hay en presentación de pomadas o ungüentos, o puede ser en vía oral.

Como último detalle es importante empatizar con tu pequeño para que se tome todas las medicinas, consentirlo y acompañarlo; buscar que las tomas sean de manera divertida y estar siempre en contacto con tu pediatra de cabecera para que el tratamiento sea completo. 

Autor Especialista
DRA. CLAUDIA SANTAMARÍA ARZA
PEDIATRA 
· Instituto Nacional de Pediatría 
· Jefatura de Pediatría Hospital Médica Sur 
· Miembro de la Academia Mexicana de Pediatría
HOSPITAL MÉDICA SUR TORRE 1, CONSULTORIO 510  
55-5528-3239

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