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Várices

Las várices son venas que se encuentran anormalmente dilatadas y tortuosas. Cualquier vena superficial puede volverse varicosa, sin embargo, las venas afectadas con mayor frecuencia son las de las piernas; esto se debe al aumento en la presión de esas venas al estar de pie y caminar con una postura erecta. 

Con base en un estudio que realizamos en México, se sabe que el 67% de las personas mayores de 18 años (hombres y mujeres) presentan la enfermedad; esto significa que 7 de cada 10 mexicanos pueden presentar várices, de los cuales más del 80% son mujeres. 

La causa más frecuente de la aparición de várices es la hereditaria. Existen otros padecimientos o factores asociados como el sobrepeso, la falta de actividad física, alteraciones anatómicas de las venas que en muchas ocasiones están presentes desde el nacimiento, trombosis venosas —que es la formación de coágulos en venas—, enfermedades previas como el hipotiroidismo, cambios hormonales (hormonas sexuales en las mujeres, embarazo, anticonceptivos). 

En el embarazo, además de los cambios hormonales, se tiene también como factor de riesgo el aumento en el tamaño del útero, el cual produce una obstrucción sobre las venas de la pelvis lo cual impide el retorno de la sangre a través de las venas de las piernas, por lo que es común que se incrementen las várices. Sin embargo, después del nacimiento del bebé y al ya no existir la obstrucción por el tamaño del útero, disminuyen las várices. 

Para algunas personas puede ser solo un problema estético en las etapas iniciales de la enfermedad, pero de acuerdo con la evolución del padecimiento, pueden causar muchas molestias. 

Al inicio se presentan lesiones conocidas como “arañas vasculares” (telangectasias) y posteriormente van creciendo hasta convertirse en venas tortuosas, de mayor tamaño y de mayor diámetro.

Los principales síntomas que se asocian a esta enfermedad, en orden de frecuencia, son: cansancio, pesadez y dolor de tipo ardoroso en piernas, que por lo regular se presenta por las tardes y empeora después de estar sentado o parado por mucho tiempo. También se presenta resequedad de la piel, comezón, calambres nocturnos, inquietud de las piernas y en algunos casos hinchazón de los tobillos.

Con el paso del tiempo se puede presentar cambios en la coloración de la piel —principalmente en tobillos en donde se pueden ver manchas de color ocre—, y en casos más avanzados zonas de ulceración a nivel de los tobillos, trombosis venosa superficial, insuficiencia venosa crónica, así como inflamación de la vena (flebitis) o rotura venosa (varicorragia) con sangrado. 

Estos cambios suelen ser más comunes en los que tienen poca actividad física. Con el cambio en el estilo de vida por la contingencia, se presenta con mayor frecuencia porque las personas pasan más tiempo sentadas al hacer home office, sesiones en zoom o la escuela en línea, o al no realizar una actividad física de manera constante. 

¿QUÉ HACER? 

Es muy importante la valoración por el médico especialista, que es el Angiólogo o cirujano vascular, quien realizará un estudio mediante Eco-Doppler para diagnosticar la existencia o no de trombosis, y prescribir el tratamiento preventivo en cada caso. 

Para el tratamiento generalmente se recomienda realizar actividad física de forma rutinaria —ejercicios que incrementan la contracción de músculos de las piernas—; vigilar el peso, llevar una alimentación correcta baja en sal y grasas, el uso de medias de compresión, sobre todo durante el embarazo y después del nacimiento del bebé, ya que es una etapa en la que con mayor frecuencia se presenta inflamación de los tobillos y las piernas. 

Existen medicamentos conocidos como venoactivos que mejoran la circulación y disminuyen la inflamación de las venas, los cuales siempre deben ser prescritos y supervisados por el especialista.

En várices muy superficiales o arañas vasculares se puede emplear la escleroterapia, que es la inyección de medicamento directamente dentro de las venas, lo cual produce una oclusión de modo que la sangre ya no pueda circular a través de ellas y lo haga por venas sanas. Las ventajas de este tipo de procedimiento es que no requiere de anestesia, se puede realizar en el consultorio y se puede hacer vida normal entre tratamientos. 

También hay otros procedimientos de mínima invasión que utilizan láser, ultrasonido, o por medio de radiofrecuencia o adhesivos para pegar las venas. 

várices
Autor Especialista
DR. IGNACIO ESCOTTO SÁNCHEZ 
ANGIÓLOGO, CIRUJANO VASCULAR Y ENDOVASCULAR  
· Universidad Nacional Autónoma de México 
· Miembro de la Comisión de Investigación Clínica de la Sociedad Mexicana de Angiología, Cirugía Vascular y Endovascular 
HOSPITAL MÉDICA SUR 
55-5424-6845 

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