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 Anemia 

Algunos cambios fisiológicos del embarazo implican el riesgo de sufrir diferentes trastornos, entre ellos la anemia, la cual está altamente asociada a mortalidad materno-fetal. La OMS estima que aproximadamente 42% de las gestantes sufren de anemia en algún momento del embarazo. 

La anemia por deficiencia de hierro es la más común en países subdesarrollados y representan el 75% de los casos aproximadamente. Esto se debe, en la mayoría de los casos, a malnutrición durante el embarazo y déficit en el diagnóstico prenatal de anemia. Sin embargo, es importante tener en cuenta que durante el embarazo suele presentarse una anemia por dilución o fisiológica debido a los cambios propios de la gestación. Por este motivo es necesaria la suplementación con hierro y ácido fólico, con el propósito de prevenir cuadros de anemia gestacional y asegurar el bienestar de la mamá y el bebé. 

En el embarazo se produce una expansión del volumen plasmático hasta alcanzar un aumento de entre 40% y 50% para las semanas 30-34 de embarazo. Este incremento del volumen de la sangre hace que bajen los niveles de hemoglobina (Hb) y hematocrito, condición denominada anemia dilucional. Toda anemia en el embarazo debe ser evaluada para saber si es por dilución o se trata de una anemia patológica, dado que hay anemias severas con una hemoglobina por debajo de 6 g/dL que se asocian con reducción de líquido amniótico, vasodilatación cerebral fetal, patrones de frecuencia cardiaca anormales, prematuridad, aborto espontáneo, bajo peso al nacer y muerte fetal. 

El hierro es un elemento fundamental para la síntesis de la Hb. Durante el embarazo, los requerimientos de este mineral son mayores ya que aumenta el volumen sanguíneo y el conteo total de glóbulos rojos, cambio que puede ser más marcado en gestaciones múltiples. 

¿QUÉ HACER? 

Los niveles de hierro en el organismo están condicionados por el equilibrio entre la ingesta, pérdida y almacenamiento de este elemento. Durante el embarazo, reservas adicionales cercanas a 1 g de hierro son suficientes para satisfacer la demanda para la síntesis de hemoglobina, y para compensar la pérdida de sangre durante un parto o cesárea. Tu ginecólogo seguramente recomendará un suplemento que contenga hierro suficiente para esa reserva adicional, entre otros elementos necesarios pues también es frecuente la anemia por carencia de ácido fólico en el tercer trimestre del embarazo, debido principalmente al incremento en los requerimientos nutricionales. 

Es necesaria la suplementación con hierro y ácido fólico, con el propósito de prevenir cuadros de anemia gestacional y asegurar el bienestar de la mamá y el bebé. 

anemia
Autor Especialista
DR. FRANCISCO JAVIER BORRAJO CARBAJAL
GINECÓLOGO OBSTRETA
· Universidad Autónoma de México. 
· Instituto Nacional de Perinatología.  
· Secretario del Comité Ejecutivo y profesor del Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia. 
· Socio del Colegio Mexicano de Ginecología y Obstetricia y de la Asociación de Medicina de la Reproducción. 
HOSPITAL ÁNGELES MÉXICO, TORRE A, 5º PISO 
55-5516-9662 / 55-5516-9637 

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