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 Enfermedades gastrointestinales 

ROTAVIRUS 

La infección por rotavirus es más común en bebés y niños pequeños. Ocurre por la ingesta de alimentos contaminados por rotavirus, o bien cuando los niños se llevan a la boca objetos contaminados. Es muy fácil que un bebé con rotavirus contagie a otros niños con los cuales convive, ya sea en casa o en guarderías, si las personas que los cuidan no tienen las medidas de higiene correctas. 

Los síntomas de una infección por rotavirus suelen aparecer 1-2 días después de la exposición al virus, y se manifiesta con la presencia de vómitos, diarrea (que puede durar de 3-8 días), fiebre, falta de apetito, deshidratación, y puede haber dolor abdominal intenso. 

¿QUÉ HACER? 

No existe un tratamiento específ ico para el rotavirus, la base es tratar los síntomas que presente tu bebé. El uso de antibióticos NO está recomendado en una diarrea por rotavirus porque carecen de efecto en este tipo de infecciones. La piedra angular en el tratamiento de la diarrea por rotavirus es evitar la deshidratación, por lo que se recomienda la administración de electrolitos orales de acuerdo con las indicaciones de tu pediatra.Es muy importante que nunca automediques a tu bebé y mucho menos uses remedios caseros que pueden agravar el cuadro. 

SALMONELOSIS 

Es una de las enfermedades más comunes transmitidas por alimentos. La causa es la bacteria salmonella, y los síntomas incluyen: 

  • Fiebre de aparición brusca 
  • Dolor abdominal (cólicos o retortijones) 
  • Diarrea, a veces con pujo y sensación de continuar evacuando 
  • Náusea y/o vómito 

La salmonella se encuentra en alimentos crudos, huevos o alimentos contaminados con heces como frutas y vegetales sin lavar. También se puede adquirir tras manipular mascotas, especialmente reptiles (tortugas, iguanas). 

¿QUÉ HACER? 

La prevención es vital: lavarse las manos y los utensilios, comer alimentos bien cocidos, no ingerir leche bronca, supervisar el contacto con animales y evitar cualquier comida de dudosa higiene. Si tu pequeño muestra los síntomas antes mencionados, comienza con hidratación a base de suero oral de manera generosa y contacta con tu pediatra para que le dé el tratamiento adecuado. 

DESHIDRATACIÓN 

La deshidratación se presenta en tu bebé por una pérdida importante de líquidos y electrolitos, y puede representar una emergencia que ponga en peligro la vida de tu pequeño. La causa más frecuente de deshidratación en niños es la diarrea y vómitos. 

Algunos síntomas de deshidratación son los siguientes: 

  • Ojos hundidos 
  • Llanto con escasa lágrima 
  • Boca (mucosa oral) seca 
  • En lactantes la fontanela anterior puede estar hundida 
  • Disminución en la producción de orina (los bebés pueden utilizar menos pañales) 
  • Puede estar somnoliento 

¿QUÉ HACER? 

El tratamiento depende de su gravedad; niños con deshidratación leve podrán llevar su tratamiento en casa. La Norma Oficial Mexicana establece que los niños con deshidratación leve que estén siendo alimentados con lactancia materna deberán continuar con la misma. Para niños mayores, aplicar el ABC del tratamiento de la deshidratación: 

A. Alimentación constante 

B. Bebidas abundantes 

C. Consulta educativa, recuerda que si identificas algún dato de deshidratación en tu bebé y tienes alguna duda es mejor comunicarte con tu pediatra para dar un tratamiento oportuno. 

Recuerda que tu bebé debe continuar con su dieta habitual a menos que haya una indicación diferente por su pediatra. Las soluciones deportivas, los jugos y el agua corriente NO están indicadas en el tratamiento de la deshidratación. 

Enfermedades gastrointestinales

CÓLICO 

El cólico es un problema muy frecuente en los bebés menores de 5 meses que se caracteriza por episodios de llanto sin causa aparente y que es muy difícil de consolar. Suele tener un horario predecible y la mayoría de las veces ocurre en la noche. Los episodios inician espontáneamente con llanto fuerte que se acompaña de gestos de dolor y frecuentemente el bebé se arquea o encoge su estómago. A veces hay expulsión de gases. Algunos bebés no tienen crisis de llanto pero presentan irritabilidad o quejidos por mucho tiempo durante el día. Los cólicos se presentan habitualmente desde la segunda semana de vida, tocan su máxima intensidad entre la sexta y octava semana, y desaparecen antes del quinto mes de vida. 

La mayoría de los niños con cólico son totalmente sanos. Más que una causa específica, el cólico se debe a una combinación de factores entre los que destacan la inmadurez del sistema nervioso y del aparato digestivo, así como al desarrollo de la microbiota intestinal. Ocasionalmente el cólico puede ser manifestación de una enfermedad como la alergia a las proteínas de la leche de vaca. 

Ya que el llanto de los bebés puede ocurrir por muchas razones, es importante tratar de controlar los factores adicionales que puedan poner irritable al bebé. Entre los más importantes están el garantizar que el bebé no se quede con hambre, pero también evitar la sobrealimentación; sacar bien el aire después de las comidas y llevar una rutina más o menos constante en el día a día. 

¿QUÉ HACER? 

Cuando una crisis de llanto comienza se debe hacer todo lo posible por mantener cómodo al bebé. Se puede ofrecer leche, cambios de posición, cambio de ropa y/o de pañal. En ocasiones el bebé responderá a alguna de estas medidas, pero es importante señalar que cada bebé responde a diferentes estrategias. Por otro lado es muy importante guardar la calma y saber que el bebé no está teniendo dolor, y que a pesar del llanto no tendrá ninguna consecuencia para su salud. Por tanto, se debe evitar en la medida de lo posible el uso de medicamentos y los cambios frecuentes de fórmula, ya que tienen muy poco impacto. Si el llanto es excesivo, si se presentan otras molestias o el crecimiento no es apropiado se requiere una valoración por el pediatra. 

REFLUJO 

Es el paso del contenido del estómago hacia el esófago. Cuando el bebé expulsa este contenido por la boca se llama regurgitación. Es un fenómeno extremadamente común en los primeros 6 meses de vida y generalmente no causa complicaciones. Muy rara vez, el reflujo puede causar complicaciones como erosión del esófago o detención en el crecimiento. A esto se le denomina “Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico”. 

El reflujo se debe a la inmadurez en el tubo digestivo, que causa una relajación de la válvula esofágica (esfínter) para liberar la presión del estómago. Esto ocasiona que la comida regrese y a veces se expulse por la boca. La gran mayoría de los niños no tiene reflujo ácido y por lo tanto es muy poco probable que se compliquen. Sin embargo, el reflujo ocasiona una serie de reflejos de protección que evitan el paso de alimento a la vía respiratoria y que si bien son muy efectivos, pueden causar sensaciones desagradables en la garganta y evitan que el niño mantenga un sueño constante. En estos casos el bebé se verá irritable pero es importante señalar que muy pocas veces se estará “quemando” con jugo gástrico. 

¿QUÉ HACER? 

Es importante evitar la sobrealimentación y sacar muy bien el aire después de las comidas. Se recomienda mantener al bebé en posición vertical unos 30 minutos después de comer y evitar el movimiento excesivo. No se recomienda el uso de colchones antirreflujo y se debe evitar el uso de medicamentos. También funciona ofrecer tomas de leche más pequeñas y más frecuentes. Algunos bebés son candidatos a usar fórmulas especiales. En caso de presentar detención de crecimiento o alguna señal de alarma se debe valorar por un especialista. 

Enfermedades gastrointestinales

DATOS DE ALARMA 

Vómito excesivo después de cada toma de leche, detención de crecimiento, diarrea, evacuaciones con sangre, tos crónica, atragantamiento durante las comidas. En caso de presentar alguno de estos se debe realizar una consulta con el especialista. 

ESTREÑIMIENTO 

El estreñimiento es la dificultad para defecar heces duras, con una disminución en la frecuencia y dolor o incomodidad al evacuar. Puede ocurrir a cualquier edad pero es más común en niños entre los 12 y los 36 meses. Los síntomas son: heces duras, dolor al evacuar, evacuaciones infrecuentes (menos de 3 por semana), sangrado rectal, conductas de retención o miedo al evacuar, dolor abdominal y, en niños más grandes, incontinencia fecal. 

El estreñimiento se desencadena generalmente por un cambio en la dieta, por una infección o por el uso de ciertos medicamentos. Así mismo, el entrenamiento para ir al baño también es una causa frecuente. El proceso se vuelve crónico debido a que el niño presenta dolor y miedo al evacuar por lo que retiene voluntariamente sus evacuaciones. De esta manera las heces se acumulan y se vuelven más duras, causando dolor nuevamente al expulsarlas. 

¿QUÉ HACER? 

La mejor manera de prevenir el estreñimiento en niños pequeños es la lactancia materna. En niños más grandes, el consumo de fibra (como vegetales) y agua son muy importantes para mantener una buena defecación. Se debe evitar presionar a los niños para aprender a usar el baño cuando no están física o emocionalmente listos. 

Si el estreñimiento no se resuelve rápidamente (menos de 1 semana) se debe consultar al especialista para evitar que se vuelva crónico. 

DIARREA 

La diarrea es el paso de evacuaciones líquidas o semilíquidas con un incremento en la frecuencia habitual para defecar. Generalmente se acompaña de malestar general, en ocasiones f iebre, dolor de cabeza y dolor abdominal, así como náusea y vómito. La diarrea ocasiona una pérdida importante de líquido y los niños son muy sensibles a la deshidratación. 

La mayor parte de las diarreas se debe a infecciones por virus. También puede haber infección por bacterias, parásitos y otras causas como intolerancias a alimentos. Para prevenirlas hay que lavar bien las manos, consumir agua purificada, desinfectar frutas y verduras, y evitar comer en lugares con poca higiene. 

¿QUÉ HACER? 

Ofrecer suero de rehidratación oral y evitar el uso de bebidas deportivas, jugos o refrescos. Los niños son muy susceptibles a la deshidratación por lo que es muy importante consultar inmediatamente con el pediatra. 

VÓMITO 

Es la expulsión con fuerza del alimento por la boca, que en general va precedida de náusea. También es frecuente el dolor abdominal. 

El vómito se puede presentar en muchos problemas médicos. Las causas van desde infecciones (intestinales, de vías respiratorias o urinarias) e intoxicaciones alimentarias hasta problemas neurológicos, metabólicos y malformaciones. Lo más frecuente en los niños son infecciones intestinales e intoxicaciones por alimentos. 

Al igual que con la diarrea, la prevención se centra en las medidas de higiene y evitar el consumo excesivo de alimentos irritantes. 

¿QUÉ HACER? 

Si el niño vomita más de 3 veces es importante ponerse en contacto con el pediatra e intentar ofrecer soluciones de rehidratación oral poco a poco. Si el vómito persiste se debe llevar a consulta al niño. 

Enfermedades gastrointestinales

La diarrea y el vómito son causas muy frecuentes de consulta al pediatra. Generalmente se deben a infecciones intestinales pero pueden deberse también al consumo de ciertos alimentos, alergias, intoxicaciones o intolerancias. 

Autor Especialista
DR. JOSÉ ALBERTO CASTILLO
MÉDICO PEDIATRA
· Universidad Nacional Autónoma de México
· Presidente de la Sociedad Médica del Hospital Ángeles Acoxpa
HOSPITAL ÁNGELES ACOXPA, CONSULTORIO 157
55-5678-5413 
www.kidzmedicine.com 
Autor Especialista
DR. SERGIO DÍAZ MADERO
GASTROENTERÓLOGO PEDIATRA 
· Universidad La Salle
· Instituto Nacional de Pediatría
· Universidad CEU Cardenal Herrera (Valencia España)
· Miembro de la Sociedad Médica del Hospital Español, del Hospital Ángeles Lomas y del Cuerpo Médico del Hospital ABC
UNIDAD DE PEDIATRÍA S.C. HOSPITAL ESPAÑOL Y HOSPITAL ÁNGELES LOMAS 
55-5203-1650 / 55-5246-9401 
www.unidaddepediatria.mx 
@unidaddepediatriamex 
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