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Pañales, deposiciones y rozaduras

La “rozadura” es una de las dermatosis más frecuentes en pediatría, y la razón es porque en los bebés la epidermis —o capa más superficial de la piel— es mucho más fina y por consiguiente más frágil, lo que, aunado a la inmadurez inmunológica del bebé, favorece infecciones. Para cuidar esa área tan delicada debemos hablar de pañales. 

¿QUÉ PAÑALES DEBO USAR? 

Con tantas opciones en el mercado es fácil perderse, pero en realidad lo que buscas es un pañal que sea: 

Absorbente:

Los desechos de los recién nacidos son de consistencia líquida, por lo que sólo aquellos que contienen algún tipo de gel que los absorba perfectamente evitará que sufra escurrimientos por los lados. Usa extra absorbentes en las noches para que lo proteja por más horas. 

Elástico:

Fíjate en los que digan “anatómicos”, pues le permitirán moverse con libertad sin que haya escurrimientos. 

Suave:

Es esencial para que su piel no se irrite, sobre todo los primeros meses, pues es muy sensible. Entre más duro sea el plástico menos calidad tiene el pañal. 

El tamaño depende del peso de tu pequeño. No olvides que cuando llegue al límite de cada rango, debes cambiar a la talla siguiente para asegurar una buena absorción. 

Ahora existen también opciones amigables con el medio ambiente, como pañales desechables biodegradables; o pañales de tela que son una versión moderna y más eficiente que los de antes. 

Procura que el pañal sea del tamaño adecuado y de material hipoalergénico. 

TIPOS DE DEPOSICIONES 

Los recién nacidos alimentados con pecho suelen evacuar después de cada toma, pero la frecuencia varía de bebé a bebé. Es importante que sus heces sean suaves y no duras y secas, ya que eso es signo de estreñimiento. A lo largo de su crecimiento cambiarán sus deposiciones: 

Meconio:

Son las heces viscosas, negro-verdosas del recién nacido. No tienen olor porque están compuestas de líquido amniótico, mucosidad y demás elementos que ingirió tu bebé dentro del útero. 

Transición:

A los dos o cuatro días de nacido, cuando empiece a digerir la leche, sus heces serán de color verde hoja y tendrán una consistencia menos pegajosa. 

Lactante:

Si solo se alimenta de leche materna, no tendrá olor, serán amarillas y muy líquidas. En cambio, si toma fórmula, serán pastosas, de color marrón y con un olor más fuerte. El hierro como suplemento puede volverlas muy obscuras, casi negras. 

Sólidos: 

En cuanto empieces la ablactación, sus desechos se volverán cada vez más olorosos y la consistencia más gruesa y pastosa con tonalidad marrón. A veces pueden aparecer pequeños pedazos de comida en el pañal. 

La zona cubierta por el pañal está expuesta a sudor, orina y heces fecales, además de la fricción frecuente durante el aseo. Por eso es importante mantener el área lo más limpia posible: revisa constantemente al bebé para que lo cambies cuando esté húmedo, usa agua corriente, secar sin tallar la piel, airear en lo posible la zona del pañal, acostumbrarse a un baño de sol diariamente. 

Se pueden utilizar pomadas impermeables a base de óxido de zinc. Lo que definitivamente no se recomienda es el uso de cremas con cortisona, o muy perfumadas, con tinturas, talcos, etc., que lejos de mejorar la rozadura, la pueden empeorar. Ante la duda consulta a tu pediatra o dermatólogo pediatra. 

con ayuda de capent y su fórmula EXCLUSIVA podrás cuidar adecuadamente la piel delicada de tu bebé.

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Autor Especialista
DRA. DIANA E. ASSIA ZAMORA
PEDIATRA IBCLC 
· Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla 
· Universidad Nacional Autónoma de México 
HOSPITAL ÁNGELES PUEBLA, CONSULTORIO 845 
222-303-6600 Ext:4835 
@Dianaassia 

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