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¿Cómo apoyar a mi hijo durante su enfermedad?

De todas las especies, el ser humano es quien más tardíamente logra la madurez y desarrollo pleno de sus facultades físicas y psicológicas. La independencia del infante humano no se completa con un embarazo a término y un parto exitoso, todavía faltan muchos aspectos que deberán de desarrollarse fuera del útero para lograr la autosuficiencia.

De los cero a los cinco años es la etapa de la vida donde se forma lo que en un futuro será el núcleo de la personalidad. De ella dependerá cómo nuestro hijo o hija se va a relacionar con otras personas y cómo será su carácter.

Son tan importantes estos aspectos, que en psicología sabemos que lo que vivimos en esta fase prácticamente marca nuestro destino.

Pocas cosas hay en esta vida que nos conmuevan tanto como la imagen de un niño enfermo y más si se trata de nuestro hijo o hija, cuyo bienestar depende, en gran medida, de nosotros.

El pesar, la angustia, la desesperación, la rabia, la tristeza, la culpa, la incertidumbre y la vulnerabilidad son los sentimientos más comunes que experimentamos cuando nos enfrentamos a esta circunstancia.  Si nos sentimos así, ¿cómo podemos entonces transmitir a nuestro niño o niña confianza y seguridad, que son tan importantes, no solo para lograr un sano desarrollo, sino también para el proceso de recuperación de cualquier enfermedad física en esta edad?

A continuación encontraremos tres recomendaciones para enfrentar estas preguntas y que podremos recordar por sus iniciales: ISA (Información, Sensibilidad, Ayuda).

Información

Mujer estudiandoPor doloroso que sea, lo primordial es no huir o evadir emocionalmente el hecho de que nuestro niño está enfermo. No hay nada peor que dejar todo a la imaginación, a la fantasía o a la suposición. Hay que informarse adecuadamente de todo lo que dicha enfermedad significa.

Los profesionales que atienden a nuestro hijo están obligados a proporcionarnos todos los detalles acerca de lo que está ocurriendo, los tratamientos aplicados y lo que se espera de ellos. Si no lo hacen, debemos solicitarlo.

Tener certidumbre, a partir del conocimiento amplio de la salud de nuestro pequeño, nos ayudará a disminuir el estrés, además de que nos permitirá transmitir, con palabras sencillas y a través de juegos, esa paz a nuestro hijo.

Una vez que sepamos qué sucede u lo hayamos asimilado, se lo podemos explicar (cuando tenga la edad pertinente para hacerlo). Es muy frecuente que creamos que los niños no piensan o no saben lo que está ocurriendo, pero no es así. Si no hablamos con el paciente lo dejaremos a merced de su fantasía.

Al hacerlo, nuestro tono de voz debe ser cálido, cercano y amoroso, transmitiéndole en todo momento la certeza y seguridad de que vamos a estar ahí acompañándolo. A veces es más importante cómo se dice algo que lo que dice.

Sensibilidad

Mujer hartaSer sensible a los estados de ánimo y sentimientos propios nos permite también serlo con los de los demás. Es importante que le pongamos nombre a nuestros sentimientos y que tratemos de identificar cómo nos sentimos ante las diferentes situaciones por las que atravesamos en este proceso de acompañar al niño enfermo.

Para poder enfrentar situaciones difíciles, nuestro aparato psicológico cuenta con un recurso que se llama regresión y que nos sirve para el proceso de aceptación y adaptación de las nuevas realidades.

Este mecanismo de protección está en los niños y, cuando se encuentran enfermos, es una de las primeras defensas psicológicas que se ponen en marcha para poder lidiar con la dolorosa realidad de sentirse vulnerables. Por eso quieren que los apapachemos, que los cuidemos y, en muchas ocasiones, empiezan a actuar como si fueran más pequeños, o incluso, se presentan situaciones que ya habían sido superadas (como mojar la cama).

Ante ello debemos ser sensibles y tolerantes. Esto no significa permitir que nuestro hijo haga todos lo que quiera, sino comprender que está atravesando por un momento difícil y que hay que ayudarl.e a que también le pueda poner nombre a sus sentimientos y estados de ánimo. Ser sensible también significa permitir y permitirse expresar verbalmente, y no con actos, las emociones, aceptarlas y dejarlas fluir.

Apoyo

Apoyo de amigosSi somos capaces de pedir y aceptar apoyo de otros, entonces podremos proporcionárselo
a nuestro hijo. Sentirnos acompañados, y que no estamos solos al enfrentar la adversidad, nos conforta.

 

 

Especialista

👩🏻‍⚕️ Dra. María Isabel Gutiérrez Niebla / Psicóloga Educativa y Psicoterapeuta Psicoanalítica especializada en Adolescencia / Inteligencia Integral, S. A. de C.V.                                     Tel. 55 5255-2157

Artículo publicado originalmente en: 0-5 AÑOS La salud de tu hijo, Editorial Leto (2007).

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