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La delicada piel del bebé

Nuestra piel es nuestro contacto con el mundo y siendo el órgano más extenso del cuerpo, tiene diversas funciones, como la protección contra agentes externos y la regulación de la temperatura corporal. La piel de los bebés es todavía muy vulnerable, por lo que hay que tener especial cuidado al asearla, humectarla y exponerla a los elementos.

Al nacer, el bebé tiene sobre su piel una capa cerosa formada por líquido amniótico. Ésta lo protege en sus primeros momentos fuera de la placenta y se caerá con el primer baño. Los neonatos también pueden tener lanugo, un vello muy fino en la parte superior del cuerpo, que también desaparece en pocos días. No te preocupes, es normal que su piel se escame durante la primera semana de vida.

La piel de un recién nacido es muy delgada y permeable a sustancias que pueden ser tóxicas.

 

La piel de un recién nacido es muy delgada y permeable a sustancias que pueden ser tóxicas. Es necesario que sus productos de higiene sean hipoalergénicos, hechos especialmente para el bebé. La dermatitis por pañal puede afectarlo desde el primer cambio. Cuida mucho su higiene y aplícale siempre una pomada para rozaduras libre de colorantes, parabenos, perfumes y conservadores. Se recomiendan fórmulas con Dexpanthenol, como Bepanthen® Pomada Protectora Contra Rozaduras que forma una capa protectora transparente que te permite ver la evolución de la lesión.

Los bebés tienen pliegues en zonas como el cuello, los brazos y las piernas, ya que su piel es más grande que su cuerpo. Estos acumulan saliva, leche, sudor o pelusas, por lo que hay que mantenerlos limpios y secos para evitar irritación e infecciones. Puedes limpiarlos con un algodón mojado en agua tibia, durante el baño pasar tus dedos con un poco de jabón y finalmente secarlos con toques suaves. Si hay irritación, puedes aplicar un poco de pomada para rozaduras.

Cuida mucho su higiene y aplícale siempre una pomada para rozaduras libre de colorantes, parabenos, perfumes y conservadores.

 

Si hace frío, hay que evitar darle baños muy calientes y procurar que no pasen de los quince minutos. Para salir hay que cubrir muy bien su piel para evitar exponerla, ya que podría resecarse. Si hace calor y salen a la intemperie, es importante ponerle la ropa adecuada para evitar quemaduras de sol y piquetes de insectos. En ambos casos será necesario aplicar un filtro solar adecuado para bebés.

La piel es un indicador de alergias e intoxicaciones, así que, al introducir nuevos alimentos a la dieta de tu bebé, pon atención a sus reacciones. Observa los cambios en su piel, ya que podría desarrollar padecimientos como la dermatitis. Lo mejor es consultar con tu médico para que te dé indicaciones precisas y así evitarle momentos incómodos a tu bebé.

 

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