Al principio se sentirán torpes pero después de un tiempo serán todos unos expertos. Cambiar el pañal puede ser tedioso y cansado porque, en promedio, un bebé necesita cambio 10 veces al día. Es frecuente que justo cuando le acaban de poner el pañal limpio, lo ensucia de nuevo. No desesperen, tómenlo como un momento para fortalecer lazos, descifrar sus señales y conocer cómo funciona su cuerpo.

En promedio, un bebé necesita cambio de pañal 10 veces al día

 

1 ¿CUÁLES SON LAS «HERRAMIENTAS NECESARIAS?

• Cambiador.

• Basurero para pañales.

• Pañales.

• Toallitas húmedas.

• Crema para rozaduras.

• Ropa limpia.

• Música o juguete para distraerlo.

Tenlos a la mano en casa y una versión 

2 ¿CUÁL ES EL PAÑAL ADECUADO?

Con tantas opciones en el mercado es fácil perderse, pero en realidad lo que buscas es un pañal que sea:
Absorbente: los desechos de los recién nacidos son de consistencia líquida, por lo que sólo aquellos que contienen algún tipo de gel que los absorba perfectamente evitará que sufra escurrimientos por los lados. Usa extra absorbentes en las noches para que lo proteja por más horas.

Elástico: fíjate en los que digan “anatómicos”, pues le permitirán moverse con libertad sin que haya escurrimientos.

Suave: es esencial para que su piel no se irrite, sobre todo los primeros meses, pues es muy sensible. Entre más duro sea el plástico menos calidad tiene el pañal.
El tamaño depende del peso de tu pequeño. No olvides que cuando llegue al límite de cada rango, debes cambiar a la talla siguiente para asegurar una buena absorción. Usa la tabla a continuación para orientarte y cotéjalo con la descripción del empaque:

 

3 TIPOS DE DEPOSICIONES

Los recién nacidos alimentados con pecho suelen evacuar después de cada toma, pero la frecuencia varía de bebé a bebé. Es importante que sus heces sean suaves y no duras y secas, ya que eso es signo de estreñimiento. A lo largo de su crecimiento cambiarán su deposiciones:
Meconio: son las heces viscosas, negro-verdosas del recién nacido. No tienen olor porque están compuestas de líquido amniótico, mucosidad y demás elementos que ingirió tu bebé dentro del útero. Transición: a los dos o cuatro días de nacido, cuando empiece a digerir la leche, sus heces serán de color verde hoja y tendrán una consistencia menos pegajosa.

Lactante: si sólo se alimenta de leche materna, no tendrá olor, serán amarillas y muy líquidas. En cambio, si toma fórmula, serán pastosas, de color marrón y con un olor más fuerte. Con suplementos: el hierro hace que se vuelvan muy obscuras, casi negras.

Sólidos: en cuanto empieces la ablactación, sus desechos se volverán cada vez más olorosos y la consistencia más gruesa y pastosa con tonalidad marrón. Puede darle diarrea con nuevas comidas.
A veces se encontrarán pedazos de comida en su pañal, no se preocupen, la razón es que el sistema digestivo del pequeño todavía no es capaz de digerir esos alimentos o no masticó adecuadamente un bocado. Pero si esto es frecuente, llamen al pediatra para que verifique si no hay un déficit en la absorción de nutrientes. Si ven alguna pequeña mancha de sangre en el pañal, y su bebé es niña, lo más seguro es que se esté deshaciendo de las hormonas extra a las que fue expuesta antes de nacer. Si es niño, pueden ser secreciones que forman parte de la sanación de la circuncisión. La causa también puede ser una rozadura de pañal severa o la ingesta de sangre proveniente de una herida en el pezón de mamá.

Encuentra el artículo completo «Pañal» en Nuestro Hijo Guía Médica edición 2020

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