¿Tu hijo no para de poner pretextos para no asistir a la escuela?

La negativa regular y el valerse de pretextos constantes puede esconder en un niño motivos reales más serios y preocupantes para rechazar una actividad u obligación. A continuación, descubre si tu hijo está utilizando excusas para no ir a clase y las posibles razones para que lo haga.

Las excusas más frecuentes para no ir a clase

Justo antes de ir a la escuela, el niño puede manifestar dolores de estómago, cabeza o dolores de garganta. Esta aparente enfermedad mejorará si le permites quedarse en casa, pero va a reaparecer la mañana siguiente.

Asimismo, es posible que demuestre su disgusto llorando o haciendo una rabieta. En niños más grandes, puede darse un comportamiento desafiante o agresivo hacia los padres, negativas para levantarse o prepararse para ir a clases, huida de la escuela o de casa y episodios de mal humor.

Por qué algunos niños colocan excusas

Las excusas para no ir a clase pueden tener origen interno o externo. A continuación, repasamos las causas de cada uno de estos tipos.

Excusas de origen interno

En primer lugar, puede sentir ansiedad o un miedo paralizante a dejar la seguridad de sus padres y del hogar. Por ejemplo, el niño puede pensar que le va a pasar algo malo si no está con ellos en casa, que se va a perder y que no sabrán cómo encontrarlo. Incluso, puede llegar creer que sus papás se pueden morir.

Asimismo, también puede deberse a situaciones familiares. En casos de divorcio, maltrato o violencia doméstica, los niños pueden desarrollar temor y no quieren irse de casa. Pretenden así evitar que sus papás peleen y buscan excusas para recibir su atención.

En otros casos, hay niños que evitan ir a clases porque tienen algún trastorno de aprendizaje que no ha sido debidamente diagnosticado.

Por su parte, en niños mayores, es posible que consideren el quedarse en casa como una experiencia más agradable que ir a clases. Desean dormir hasta tarde, conectarse a internet, mirar televisión, jugar con los videojuegos o realizar otra de sus actividades preferidas.

Excusas de origen externo

Con relación a los motivos ajenos a los niños, se destacan los factores sociales. En estos casos, ellos temen enfrentar situaciones como subir al autobús, escribir en la pizarra o a hablar frente a sus profesores y compañeros de clase. Como tienen miedo a fracasar, emplean excusas para evitarlo.

Otra causa son los problemas interpersonales. En los niños más pequeños, puede suceder que se consideren feos o malos o que piensen que ningún compañero quiere jugar con ellos.

Además, es viable que sufran amenazas o que los sometan a algún trato humillante. Entre los adolescentes, esta razón es la más común; el bullying es un tema en el que tanto padres como profesores deben involucrarse para frenarlo cuanto antes.

Asimismo, están los cambios físicos. A los jóvenes les genera preocupación su aspecto físico, como tener sobrepeso o ser muy delgados; esto los lleva a tener baja autoestima.

En el caso de las niñas, el haberse desarrollado muy temprano o de forma notable les causa angustia. A estas inseguridades se suman también los problemas hormonales propios de su edad. Además, en esta nueva etapa dejan de ser los niños mayores y más experimentados y pasan a ser los más pequeños e inexpertos.

Cuándo pueden presentarse las excusas

La negativa y las excusas para no ir a clase son muy comunes y pueden ocurrir en cualquier momento. Sin embargo, se dan con más frecuencia en niños de entre 5 y 7 años y entre los niños de 10 y 13 años.  De hecho, se calcula que hasta un 25% de los niños en etapa escolar pondrá pretextos en algún momento para no ir a la escuela.

En niños pequeños, esta situación puede aparecer luego de las vacaciones, tras los días de fiesta o después de una breve enfermedad. Esto se debe a que ha pasado un tiempo considerable de apego a la familia. También es factible después de la muerte de un familiar, un cambio de escuela o casa, entre otros.

Consejos prácticos para los padres

Antes de considerar lo que dice tu niño como una simple excusa, piensa en esto:

  • Trata de averiguar el origen de sus excusas.
  • Descarta que los síntomas más comunes de las excusas, como fiebre, dolor de cabeza, de estómago, náuseas y/o vómitos, no se deben a causas verdaderas. Por ejemplo, observa la intensidad y frecuencia de esas quejas.
  • Ten paciencia y no te exasperes.
  • No te apresures a reaccionar de forma negativa ni a decirle que sus miedos son infundados. No lo obligues a ir a clase sin conocer antes sus razones.
  • Recuerda que sus miedos constantes podrían desencadenar en el futuro en trastornos de ansiedad, fobias o ataques de pánico.
  • Ten en cuenta que la escuela causa mucha ansiedad en los niños, pues no es el ambiente protegido del hogar. Eso los lleva a colocar excusas para no ir a clase.
  • Atienda la situación sin regañarle y sin restarle importancia a sus sentimientos. Así, puedes evitar que el problema empeore.
  • Trabaja en conjunto con sus maestros, compañeros de escuela y hermanos para tratar la situación de la mejor manera.
  • Un psicólogo u otro profesional puede darte sugerencias prácticas de acuerdo a tu caso particular. No lo olvides, no estás sola.
Problemas que pueden ocasionar las excusas frecuentes

Cuando el niño persiste en colocar excusas para no ir a clase, se vuelve una situación preocupante. En estos casos, es aconsejable que busques el apoyo de un profesional de la salud mental. Recuerda que esto será muy importante en todo el crecimiento del niño.

Dejar de asistir a la escuela y de ver a los amigos por causa del miedo y la ansiedad puede ocasionar graves problemas escolares y sociales. A largo plazo, también podría ocasionar el abandono completo de los estudios, conductas delictivas y privaciones económicas por la dificultad para conservar un empleo.

El aislamiento social y los problemas a nivel matrimonial también son posibles consecuencias. Cuando sea adulto, esta situación le puede causar problemas de ansiedad, depresión, trastornos de pánico y de personalidad.

Aunque el colocar excusas para no ir a clase es algo muy frecuente en los niños de etapa escolar, es preciso que trates de encontrar su origen. De esta manera, al tratar con éxito la situación, tu niño podrá disfrutar al máximo su experiencia escolar y tú estarás más tranquila.

Leave a Comment

Comparte en tus Redes Sociales:
Facebook
Twitter
Instagram