Tips cuando el hermano mayor ya no cree en Papá Noel

Creer en la magia es una de las cosas que más me gusta de los niños

Están dispuestos a ilusionarse con cosas que a nosotros no nos parecen lógicas, pero que para ellos son la explicación perfecta: hadas, duendes y Papá Noel forman parte de su imaginario.

Pero, pasando cierta edad, empiezan a darse cuenta de la realidad y, por ejemplo, ya no creen en Papá Noel o nos preguntan si es real. Esto puede ser un problema cuando se trata del hermano mayor en la familia, ya que corremos el riesgo de quitarles la ilusión a los niños más pequeños.

El tema de Papá Noel con los hermanos mayores

Cuando un niño nos pregunta si existen Papá Noel o los Reyes Magos, es porque en su mente ya sabe que no son reales. Es un momento que no queremos que llegue, pero es inevitable.

En el momento en que un niño comprende que no hay Papá Noel o Reyes Magos puede sentirse desilusionado, por lo que es importante explicarle que la verdadera magia de la Navidad está en la capacidad de dar y recibir.

Decirle la verdad a los niños es importante pero, en el caso de familias con varios chicos, debemos preocuparnos de que no rompan con la ilusión de los hermanos pequeños. Para ello, nuestro hijo mayor será nuestro mejor aliado.

Un niño se siente importante cuando le damos un rol en las tradiciones familiares.

En el caso de la Navidad, nuestro hijo mayor será un cómplice; puede ayudarnos a envolver regalos, comer las galletas que los más pequeños dejan para Papá Noel e, incluso, ayudarles a escribir sus cartas.

Nuestro niño grande debe entender que el creer es parte importante de la infancia de sus hermanos y debemos recordarle los buenos ratos que pasó creyendo en Papá Noel, así valorará más el conservar la ilusión de sus hermanitos.

El espíritu de la Navidad en los niños

Las festividades siempre son más lindas cuando hay niños en la familia y, si bien no hay un Papá Noel que viaje en un trineo volador, existe el espíritu de la Navidad que quizá no podemos ver, pero sÍ sentir.

Ilusión, inocencia y ganas de creer son los elementos que componen la magia que todos sentimos en Navidad y no sólo está reservada a los más pequeños. Adultos y niños grandes también pueden ser parte de ella, ayudando a preservarla.

Nuestro niño grande vivirá una Navidad quizá aún más mágica que antes, ya que comprenderá mejor la importancia de dar felicidad a otros, mientras sigue creciendo feliz y lleno de amor.

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