¿Qué Pasa Si Mi Bebé No Gatea?

Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo y no debes alarmarte si aún no se mueve con cierta autonomía

Las pautas de desarrollo del bebé que te marquen en los libros no hay que tomárselos como algo indiscutible puesto que cada niño es un mundo y evoluciona a su modo sin que todos los niños deban alcanzar las mismas metas al mismo tiempo.

En estos libros de desarrollo te dirán que si el bebé tiene 8 meses ya empezará a gatear, pero, ¿qué ocurre si tu bebé alcanza los diez meses y aún no ha empezado a hacerlo? Que te alarmarás sin necesidad…así que paciencia y sigue leyendo.

El gateo de los bebés

Gatear es algo que resulta muy bueno para los bebés ya que favorece las conexiones de los dos hemisferios del cerebro, desarrolla también el sistema vestibular y el propioceptivo, favorece la laterización, la coordinación, favorece los músculos y un largo etc.

Pero también es cierto que hay niños que se saltan esta fase, pasando directamente de la posición sentado a ponerse de pie… y no pasa absolutamente nada.

Cómo estimular el gateo del bebé

Si tu pequeño tiene entre los ocho y los nueve meses, no ha empezado aún a gatear y te sientes preocupada, te daré algunos consejos para que puedas estimularle y a ayudarle a hacerlo. Apunta:

Pon a tu bebé boca abajo en una superficie blanda (una manta, una colchoneta…) y ponte a su lado a cuatro patas, cuando te esté mirando gatea y anímale para que aprenda cómo se hace.

Cuando lo tengas echado boca arriba estimula sus extremidades haciendo movimientos como si estuviera en una bicicleta.

Ponle boca abajo y coloca delante de su vista a una distancia que no pueda alcanza estirando el brazo, objetos atractivos. Así se sentirá obligado a moverse para intentar alcanzarlos.

Nunca le obligues ni le presiones, siempre que quieras estimular a tu bebé a gatear debes hacerlo como un juego para divertirse.

¿Cuándo empezar a preocuparse?

Primero debo recordarte que cada niño tiene su propio ritmo, pero en ciertas ocasiones un desarrollo muy tardío puede ser un aviso de posibles problemas. Algunas pistas para saber si tu bebé puede tener algún problema:

Si a los diez meses no se sienta sin ayuda.

Si a los 14 meses no es capaz de ponerse de pie solo cogiéndose de una silla, mueble u objeto.

Si tu hijo se pone tenso cuando llora o se siente enfadado.
Si no tolera ponerse boca abajo.

No se ayuda con las piernas para ponerse de pie.

Si cuando está sentado no hace ningún cambio postural como moverse o alargar las manos.

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