Motivos para querer a los niños chiquitos

Existen múltiples razones para adorar a los niños pequeños, aunque sean complicados

Son imaginativos, divertidos, llenos de energía… aprovecha a estos terremotos de dulzura.

Razones para amar a los pequeños de la casa

Aunque los niños de dos y tres años pueden agotar mentalmente a sus padres, hay una cosa que debemos reconocerles: tienen una voluntad de hierro y siempre saben qué quieren y cómo lo quieren.

Ayudarlos a encauzar todas estas emociones los puede ayudar a ser adultos mentalmente sanos: dales opciones para decidir, sin embargo, debes poner los límites.

Además, los niños tienen su propia forma de ver la vida, aunque determinadas cosas que hagan como pintar la pared- te puedan parecer poco inteligentes.

Están desarrollando su imaginación, y al mismo tiempo no tienen inhibiciones. Sin embargo, este afán artístico puede ser muy complicado de manejar por momentos: intenta crear lugares dónde el pequeño pueda expresarse, de forma que no lo haga por toda la casa.

Por si fuera poco, los pequeños de la casa tienen un espíritu aventurero, trepándose a todos los sitios, escurriéndose por lugares insospechados.

Si bien los padres tiemblan ante esta etapa, lo cierto es que son momentos necesarios para el correcto autodescubrimiento. Puedes frustrar a tu pequeño, o puedes advertirlo: él tiene que descubrir sus propias limitaciones y sus fortalezas.

Una de las cosas que debes aprovechar de los niños pequeños es su mentalidad de “Yo puedo hacer eso por mí mismo”. Aunque harán las cosas con torpeza y lentitud, no desaproveches su buena voluntad e intenta pedirles determinadas tareas simples.

Debemos aprender de ellos que viven en el presente: cada segundo para ellos es importante, y lo viven como si fuera el último. No se preocupan ni del futuro ni del pasado.

Relacionado con esto mismo, está el hecho de que expresan lo que sienten: pueden llorar un minuto, y al siguiente estar riendo a carcajadas si así lo piensan.

Ser capaces de transmitir lo que sienten es algo que muchos adultos hemos olvidado, así que no debemos enseñarles a ocultar sus emociones, sino a manejarlas.

Además, los niños no son prejuiciosos, por lo que es un momento ideal para enseñarles cómo relacionarse con los demás de forma sana por el resto de su vida.

Tal vez otra de las cosas que debemos aprender de ellos es que ven maravillas en las pequeñas cosas.

Es el momento ideal para enseñarles cosas: las formas, los colores, palabras nuevas… los niños a esta edad son una esponja que absorbe todo conocimiento -bueno o malo.

Es un momento ideal para enseñarles la naturaleza o nuevos idiomas, mediante canciones, historias, juegos y cualquier cosa que incentive su curiosidad.

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