Maneras de que tu hijo sea amable y seguro

La sociedad y el mundo en el que vivimos hoy no siempre resulta de gran ayuda a la hora de criar niños respetuosos y amables

En todo caso, tiende a generar el efecto contrario: padres contrariados y angustiados y, por ende, niños ofuscados, negativos y aburridos.

Por fortuna, existe una regla de oro que como padres podemos tener en cuenta si queremos revertir esta situación y conducirla para poder brindarles a nuestros pequeños seguridad y mucho amor.

Para saber más sobre ella, te invitamos a leer a continuación.

Los obstáculos están claros

En un principio, el rol de padres estaba fundamentado en una premisa básica que debía cumplirse: sobrevivir. Para esto, bastaba contar con un refugio y el alimento.

Hoy día la historia ha avanzado y la situación se ha complejizado.

De manera que ya no basta con techo y comida, sino que nos toca lidiar con la sobrestimulación de la que son presa la mayoría de los niños de las ciudades, los niveles sin precedentes de estrés que demuestran a diario los padres, entre otros tantos factores característicos de la frenética sociedad actual.

El cansancio, la confusión, el sentirse abrumados y las tensiones se trasladan fácil y rápidamente hacia los más pequeños, incluso en las más tiernas edades.

Pero la solución también

Si observamos desde este ángulo, casi podríamos llegar a pensar que todo está perdido. ¡No tan rápido! Por fortuna, la llave la seguimos portando los padres.

Una de las claves a la hora de criar niños amables y seguros en este contexto tiene que ver con llevar adelante un trabajo interior.

Es decir, por más influencia que el niño pueda llegar a tener del exterior, si sus padres son amables y amorosos consigo mismos y con su entorno, lo más probable es que sus hijos también lo sean.

Si nosotros nos enfocamos en generarnos una vida apacible y un bienestar, entonces ellos tendrán, desde el ejemplo, el hábito de enfocarse en su salud, tanto física como emocional.

Los libros, los manuales y las guías de la web pueden llegar a resultar un aporte interesante. Pero, a decir verdad, no tienen utilidad si nosotros como padres no somos quienes demostramos con el ejemplo.

La forma en que nos comunicamos (la manera en que movemos nuestro cuerpo, nuestras palabras, nuestros gestos) y, sin duda, nuestras acciones serán las puertas que guiarán el camino de nuestros hijos para que ellos también puedan conformarse como seres amables, respetuosos, seguros y confiados.

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