Los cólicos de los bebés lactantes

Los cólicos en los bebés son propios de los lactantes y se manifiestan con un tipo de dolor abdominal intenso, pero inofensivo que, por lo general, comienza aproximadamente a las 2-4 semanas de vida y que desaparece hacia los 3 meses de edad.

El bebé experimenta accesos de dolor cuando grita y encoge las piernas hacia el abdomen. Aparecen a diario al atardecer y duran unas tres o cuatro horas. Desaparecen espontáneamente.
¿Qué hacer cuando el bebé tiene un cólico?

Partiendo de que es un problema de causa desconocida y de que no existe ningún medicamento ni remedio que lo solucione de forma efectiva, contamos con una serie de recomendaciones que pueden hacerlo más leve y fácil de sobrellevar, siguiendo siempre, por supuesto, las indicaciones del pediatra, que quizá crea conveniente empezar por descartar una alergia a la leche.
Por tanto, evita administrar medicamentos para los gases a tu bebé e intenta tranquilizarle masajeándole la barriga en el sentido de las agujas del reloj, con algunos golpecitos rítmicos en la espalda, tumbándolo sobre el estómago encima de tu regazo o simplemente acunándole, y balanceándole. El movimiento relaja las paredes intestinales y suele calmar su irritabilidad.

Bebés lactantes y cólicos

Y además, si le crías al pecho evita tomar cafeína o bebidas que contengan excitantes. Si por el contrario, toma biberón evita que trague aire durante la toma usando tetinas especiales. Después de la toma, incorpórale siempre para que eructe y si ves que empieza a llorar siempre a la misma hora, sal a pasear un poco antes para que se quede dormido y pase la hora del cólico durmiendo.

Aplica metódicamente todas las técnicas de tranquilización (chupete, movimiento, contacto físico, masaje, música o sonidos) que pueden calmarle. Unas funcionan mejor con unos bebés y otras con otros.

Pasear con el bebé en la mochila portabebés, acunarle o descansar con él acostado sobre el vientre suele ser lo más eficaz. Y, sobre todo, evita ponerte nerviosa por el llanto de tu bebé, una actitud comprensiva y paciente le puede ser de gran ayuda.

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