La seguridad en el kinder.

La seguridad en el kinder.

Es importante valorar el estado de los salones de clase, las zonas de alimentación y entretenimiento, y los baños del establecimiento educativo. Cada rincón de un jardín infantil es, al mismo tiempo, un lugar de aprendizaje para los pequeños y una zona en donde se puede comprometer su bienestar cuando no se han implementado mecanismos de prevención y estrategias para actuar efectivamente frente a situaciones de peligro.

La clave es la comunicación entre padres, hijos y profesores. Esto se traduce en que los niños les hablen a sus padres sobre el estado de las rutas escolares, la presencia o no de cinturones de seguridad en los asientos de los vehículos; si han tenido caídas en las escaleras del plantel y si el conductor maneja a una velocidad prudente. Así mismo, profesores, directivos y empleados deben saber cuáles son los riesgos eléctricos y químicos de la institución; los momentos oportunos para limpiar las áreas comunes sin afectar la salud de los menores y el mantenimiento que requiere la planta física, entre otros temas.

Se necesita saber cuántas instalaciones eléctricas hay, si existe algún desnivel en el piso, si el cielo raso está ajustado al tamaño de los pequeños, si los objetos se pueden caer y si se maneja un ambiente adecuado, con ventilación y sin hacinamiento .En estas consideraciones, se incluye también el conocimiento sobre planes de emergencia, la manipulación y ubicación de extintores y la adecuación de cada espacio físico. A continuación, una aproximación a las precauciones en baños, salones y demás áreas comunes.

Salones de clase

Lo más importante es prevenir riesgos de tipo eléctrico. Para ello, los tomacorrientes deben estar bloqueados o ubicados lejos del contacto de los niños, de tal manera que no puedan introducir las manos.
Se recomienda ubicarlos a 1,50 metros del suelo, cubrirlos con protectores de plástico y no dejar cables expuestos. En el salón, no hay que colocar objetos en estantes altos porque se pueden caer y lastimar a los pequeños; los sistemas de iluminación deben tener un refuerzo y se recomienda que las puertas de los muebles de almacenamiento sean de madera y no de vidrio. Procurar también utilizar sillas plásticas o de materiales livianos que no tengan filos y proporcionar material didáctico de plástico, madera o goma, pero no de metal.

Los juguetes que se empleen en el salón no pueden ser de un tamaño superior al indicado para la edad del grupo. Adicionalmente, el área de estudio necesita contar con una ventilación que permita el paso del aire con ventanas de abertura limitada; es decir que no quepa una persona, y que al romperse se pulvericen. Algunas están forradas en láminas especiales que al quebrarse no se desprenden ni se parten en pequeñas partículas. La institución puede evaluar la posibilidad de instalar este mecanismo, cuyo principal beneficio es que no hay peligro de que se filtren esquirlas o pedazos de vidrio en el piso u otros lugares. En lo que a techos se refiere, si se maneja cielo raso hay que hacer una inspección periódica para verificar que esté ajustado y no tenga deficiencias. Los pisos deben ser, preferiblemente, de materiales acolchonados para amortiguar posibles golpes o caídas.

Zona de alimentación

El área donde se preparan los alimentos requiere de pisos en baldosa, sin grietas, para evitar la acumulación de bacterias. Hay que limpiarlas diariamente y los alimentos deben cumplir normas de calidad.
Las personas encargadas de manipular la comida tienen que lavar y desinfectar sus manos previamente; utilizar guantes, tapabocas, gorros y uniformes de color claro.
En las cocinas de la mayoría de los jardines se utiliza gas natural. La idea es que se instalen controles para que no se expanda en el ambiente y se pueda identificar a tiempo una fuga.

De igual manera, los empleados deben estar capacitados para manejar adecuadamente ollas y aceites calientes. El acceso a esta área está restringido para los niños.
Verificar siempre que los fogones y los hornos estén apagados y no dejar objetos peligrosos, como cuchillos, al alcance de los niños. Las mesas y las sillas hay que ajustarlas a la estatura promedio del grupo teniendo en cuenta que los pies no pueden quedar en el aire. Es ideal que la vajilla sea de plástico o de cualquier otro material que no cause daño.

Si al momento de asear se necesitan químicos, hacerlo cuando no estén los niños y no haya alimentos cerca.

Áreas internas de entretenimiento

Lo más importante es utilizar materiales flexibles de acuerdo con la actividad y la edad de los pequeños, los cuales deben inspeccionarse con frecuencia. Si hay piscina de pelotas, revisarla para desechar elementos extraños. Dado el carácter inquieto de los menores, la vigilancia es otro aspecto esencial. Algunos gimnasios, por ejemplo, tienen barandas o barras que pueden lastimar a los niños. Por eso, mientras no haya un profesor presente, se aconseja restringir su uso.

Baños

Los inodoros, tazas, lavamanos y espejos son más apropiados si se ajustan a la estatura de los niños. También es oportuno elaborar un programa de limpieza que se lleve a cabo en horarios no académicos. Los bancos portátiles son una buena herramienta para ayudar a los pequeños a acceder al lavamanos, aunque se requiere el acompañamiento de una persona adulta. En cuanto a los elementos de secado, las toallas desechables es la mejor opción, pues en las de tela se acumula una mayor cantidad de bacterias. Los dispositivos electrónicos, por su parte, pueden ser más riesgosos.

Recomendaciones para los padres

Hacer una inspección física del jardín para verificar que tenga salidas de evacuación, señalización de extintores, escaleras con barandas y zonas de almacenamiento restringidas.
Analizar cómo es la atención en caso de caídas, cortadas u otros accidentes. Es decir, cerciorarse de que haya una enfermería adecuada que cuente con personal de salud preparado para atender oportunamente a los niños.

Esta debe tener, como mínimo, camilla y botiquín de primeros auxilios.
Preguntar si el plantel tiene conexiones con centros de salud y ambulancias.
Vigilar que existan rutas de acceso seguras para tomar el transporte escolar.
Asegurarse de que los buses escolares tengan cinturones de seguridad.

Seguridad en exteriores:

Evaluar el estado de bordes y superficies en atracciones como rodaderos, columpios, barras de balanceo y otros.
Si es necesario emplear zonas recreativas externas a la planta física, antes de utilizarlas se deben conocer las condiciones de seguridad que manejan dichos espacios.

En las salidas pedagógicas, contar frecuentemente el número de niños que se unieron a la actividad, portar un botiquín de primeros auxilios, solicitar a los niños una autorización escrita antes de iniciar la jornada y velar por el cumplimiento de los procedimientos de seguridad, entre otras medidas.

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