La muda de los dientes de leche

Para que la muda dental no sea una tortura, cuida la boca de tus hijos antes y después de que cambiar de dientes.

La sensación de perder un diente y el cómo va creciendo uno nuevo en su lugar es diferente para cada niño. Algunos se divierten con el proceso y otros sufren por dolores extremos en la boca y las encías. SI a un niño le cuesta trabajo comprender los cambios de su cuerpo puede ser que se nieguen a comer o lavarse la boca por dolor o rechazo a la experiencia que en el peor de los casos, pueden desnutrirse e infectar las heridas.

Para ayudar a tu pequeño a superar este proceso el primer paso es convencerlo de que no hay nada que temer, pues su diente volverá a crecer y el nuevo será mucho más fuerte que el que acaba de perder. Afortunadamente en la mayoría de las escuelas les enseñan sobre este cambio y muchos niños ya están preparados para cuando suceda.

Aquí hay algunos consejos para tomar en cuenta cuando tu hijo o hija anuncien que sienten un diente flojo:
Revísalo, toca el diente con un dedo suavemente y revisa qué tan flojo está, si aún no está próximo a caerse dile que sólo debe esperar a que el diente se afloje más sin forzarlo a caerse inmediatamente.

Si el diente ya está flojo y no se cae al tener contacto con alimentos duros, intenta jalarlo con hilo dental para desprenderlo. Esta medida sólo funcionará si tu pequeño no siente dolor, pues en ese caso lo mejor es llevarlo con un dentista para evitar lastimar sus encías excesivamente.

Prepárate para cuando el diente por fin se desprenda, habrá un pequeño sangrado en la boca de tu hijo y para evitar que se asuste debes tener a la mano gasas limpias y esterilizadas para detener el flujo de sangre inmediatamente.

Aprovecha para que después de hayas detenido el ligero sangrado y recuperar la calma, para pasar un tiempo con tu hijo observando el diente y limpiándolo, toma esto como una oportunidad para fomentar la necesidad de cuidar sus dientes todo el tiempo. Al ver la pieza dental en sus manos sentirá más interés y hará conciencia de lo importante que es cuidar los dientes que le saldrán, porque esta vez serán permanentes.

Una tradición opcional es la del ratón o el hada de los dientes, que justifica un premio para los niños cuando un diente se les cae; usualmente es un dulce o algo de dinero. De acuerdo a la opinión de muchos psicólogos, esta figura de fantasía ayuda a que los niños disfruten el proceso y superen la muda dental alegremente.

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