La importancia de la alimentación en el desempeño escolar de tus hijos

Si tu hijo está desmotivado, tiene problemas de concentración o en la escuela le han llamado la atención, tal vez deberías poner atención en lo que está comiendo. Aunque muchos no lo consideren, la alimentación influye en el rendimiento escolar.

En época escolar, ponemos especial atención en seguir ciertos hábitos de sueño, de rutinas de juego y de estudio; sin embargo, ¿cuidamos lo que comen nuestros hijos? Si tuviéramos presente que la alimentación tiene una gran repercusión en el rendimiento escolar, tal vez comenzaríamos a analizar más lo que se pone en la mesa cada día.

El cerebro humano sigue siendo un gran enigma. Este órgano es la computadora central que rige todas nuestras funciones y representa el 2% del total de nuestra masa corporal.

Lo componen cien mil millones de células nerviosas y mil billones de conexiones neuronales, que dan respuesta a la capacidad cognitiva. Su desarrollo comienza en las primeras etapas del embarazo; para los 6 años de edad, ya habrá llegado al 90% de su crecimiento.

Si bien es cierto que son muchos los factores que intervienen para que el cerebro se desarrolle bien, también lo es el hecho de que una buena alimentación puede favorecer la óptima absorción de nutrientes. Asimismo, influye en el desarrollo del lenguaje, la memoria, las capacidades psicomotrices, la atención y hasta el estado de ánimo.

Por lo tanto, no es de extrañar que existan numerosas investigaciones que traten de determinar cuál es el tipo de alimentación que más nos conviene, sobre todo a los más pequeños, para tener un desarrollo cognitivo saludable.

En este sentido, existe un estudio realizado en más de 1.300 niños españoles de entre 10 y 14 años en el que se concluyó que la dieta mediterránea mejora los resultados académicos. ¿Que más debemos saber al respecto?

Los alimentos que tus hijos necesitan

Al hablar de cómo la alimentación influye en el rendimiento escolar, no debemos olvidar que el cerebro está generando constantemente nuevas neuronas; esta actividad supone un 20% del consumo de energía de los niños. Entonces, una dieta que les aporte todos los nutrientes que necesitan es primordial para que crezcan sanos.

Omega 3 y 6 para las buenas conexiones

En general, el pescado azul contiene ácidos grasos omega 3 (DHA), que son indispensables para que el cerebro pueda transmitir los impulsos eléctricos que genera. Además, facilitan las conexiones nerviosas y tienen que ver con los procesos de aprendizaje y la memoria. Lo encontrarás en el salmón, los boquerones, las sardinas, las nueces y las semillas de chía, entre otros.

Carbohidratos para la energía

Son la gasolina del cerebro, los que aportan energía al ser transformados en azúcar. Ojo con esto: los realmente interesantes son los llamados de absorción lenta, que hace que tengamos glucosa siempre disponible. Son los cereales integrales, las pastas y las patatas, por ejemplo.

Por el contrario, se debe evitar darles azúcares refinados, ya que la energía que brindan es instantánea, pero desaparece en corto tiempo. Así, se crea un sube y baja en el organismo muy poco recomendable.

El cerebro de los pequeños aún no tiene la capacidad de hacer una reserva óptima de hidratos de carbono, por lo que es muy importante darles alimentos que aporten glucosa constantemente.

La serotonina para el bienestar

El triptófano es uno de los aminoácidos esenciales capaces de fabricar la serotonina; se trata de la sustancia encargada del bienestar, la concentración y del estado de ánimo. Podemos encontrarla en los huevos, las carnes y pescados, las pipas de girasol, el chocolate —mientras más puro, mejor— y la cúrcuma.

Colina para tener neuronas fuertes

Los neurotransmisores son los encargados de pasar la información de una neurona a otra; para ello, necesitamos vitaminas del grupo B, como la colina, presente en los huevos. También podemos encontrarla en los frutos secos o en la leche.

Ácidos grasos para la agilidad de las neuronas

Los frutos secos, el aguacate y el aceite de oliva tienen grasas mono y poliinsaturados, que favorecen la memoria y ayudan a que las funciones neuronales sean mucho más eficientes. Son perfectos como aperitivos saludables para favorecer un tipo de alimentación que influye en el rendimiento escolar.

Calcio para relajarse

El calcio incide directamente en los impulsos nerviosos; su déficit puede generar hiperactividad o, por el contrario, fatiga. Además de que es indispensable para tener huesos sanos, a nivel cerebral hará que los niños puedan concentrarse mejor y los ayuda a no caer en círculos de estrés. La semilla de sésamo es una fuente rica en calcio, al igual que las nueces, las hortalizas de hojas verdes o la leche.

Proteínas y hierro para la agilidad mental

Más allá de la carne, las legumbres contienen tanto proteína como hierro en grandes cantidades. En ellas encontraremos todos los nutrientes para que el cerebro genere nuevas neuronas y para que el oxígeno llegue a cada célula nerviosa. La agilidad mental y el rendimiento intelectual tienen que ver con la buena ingesta de ambos.

Vitaminas y minerales contra la degeneración neuronal

El potasio, el magnesio y el licopeno son de gran ayuda para proteger al cerebro del daño celular. Los antioxidantes que encontramos en las bayas, los plátanos o el tomate son nuestros aliados contra el envejecimiento de las células.

Recomendación final

Por último, evita a toda costa los alimentos ultraprocesados para comprobar cómo la alimentación influye en el rendimiento escolar. De vez en cuando no pasa nada, pero estos no deben representar la base de la alimentación de los infantes, ya que está demostrado que pueden ser carcinógenos, según un dictamen de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En última instancia, es recomendable que cuides que tomen suficiente agua. La deshidratación es muy frecuente y puede provocar falta de atención, confusión, pérdida de memoria, fatiga, debilidad muscular y otros problemas más serios.

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