La importancia de abrazar a los hijos

Demostrar el amor y la cercanía hacia los hijos es vital. Los padres son los primeros responsables de hacer sentir a sus pequeños amados y de demostrar cuánto les importan, pero muchas veces por el trabajo, las ocupaciones de la casa o el estrés se dejan de lado las muestras de afecto como besos y abrazos.

Creemos que ellos saben cuánto los queremos y damos por sentado ese sentimiento,sin entender que los niños necesitan las demostraciones para crecer de forma saludable e integral. Las expresiones de amor ayudan a fortalecer la relación de la familia y, además, les permite a los pequeños sentirse seguros y protegidos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los abrazos son necesarios y vitales para el desarrollo de los niños, desde que son bebés. Varias investigaciones científicas han encontrado los beneficios que proporcionan los abrazos en los recién nacidos. Estos se expresan incluso de forma física, porque les ayudan a regular sus patrones de respiración, mejoran el ritmo cardíaco, ayudan a la ganancia de peso y al crecimiento.

Asimismo, en el área emocional, los abrazos producen una mayor estimulación sensorial por el contacto de la piel y la cercanía con otras personas. También forman el carácter de los pequeños, combate el estrés, la ansiedad y la tristeza. Fortalecen la autoestima, así como los sistemas inmunológico y nervioso.

Existen algunas tendencias y corrientes de educación que aseguran que tocar demasiado a un bebé o cargarlo cuando está llorando lo único que hace es generarle inseguridad e incapacidad de autocontrolarse y calmarse. Por ello, recomiendan dejar a sus bebés solos hasta que dejen de llorar, pero esto puede resultar controvertido y ha sido rebatido por los científicos que aseguran que el apego que se construye entre padres e hijos desde bebés será esencial para su crecimiento.

Durante los primeros tres años de vida, el cerebro desarrolla un 90% de su tamaño adulto y organiza la mayor parte de sus sistemas y estructuras que serán responsables de su funcionamiento emocional, conductual, social y fisiológico de su vida futura. Por lo que las vivencias de apego serán determinantes para su desarrollo y actuación del resto de su vida.

Sin embargo, no todos los padres muestran cariño a sus hijos de forma física (con abrazos o besos). Según un estudio de la organización Child Trends, las madres son más afectuosas que los padres, el 87% de las mamás abrazan a sus hijos al menos una vez al día, frente al 73% de los papás. Asimismo, el 85% de las mamás les dicen a sus pequeños que los aman; en cambio, solo el 62% de los padres lo hace.

En la investigación se demostró que los padres, en su mayoría, son afectuosos con sus hijos cuando son más pequeños y conforme crecen, las muestras de cariño se van reduciendo. Pero esto también se debe a que muchos chicos se sienten incómodos con los besos o cariño cuando están en la adolescencia. Esto se debe principalmente a que desde pequeños no se les enseñó que los abrazos son importantes y demuestran una relación fuerte en su hogar.

Por ello, desde pequeños se les debe transmitir la idea de que un abrazo cariñoso y respetuoso te hace sentir feliz. Es muy importante no obligar a su hijo a abrazar a personas que no conoce, respete su espacio y sus sentimientos. Es mejor escuchar cuál es el problema y que sepa que los abrazos se dan por cariño y de forma voluntaria, no obligada.

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