Instituto Ingenes | Fertilidad y factor uterino

De: Christian Omar Hernández Ruiz
Médico Adscrito Reproducción Asistida
Céd. Prof. 8873258

Dentro del ciclo de reproducción humana, el útero es el destinado para albergar al bebé durante los 9 meses de gestación. Tiene la forma de una pera invertida y su tamaño aproximado es de 8 cm de longitud, 4 de anchura y 3 cm de grosor. Tiene tres capas: la exterior llamada serosa, la intermedia es una densa capa muscular llamada miometrio y la última capa es un tapiz interno de mucosa llamada endometrio.

Las condiciones que aquejan al útero se clasifican en Congénitos (de nacimiento) o adquiridas. Las anomalías congénitas uterinas agrupan diferentes malformaciones uterinas que pueden afectar la fertilidad de la mujer.  En ocasiones pueden ser asintomáticas hasta que producen silenciosamente esterilidad o abortos en repetición y clínicamente pueden manifestarse con ausencia de menstruación, dismenorrea o dolor pélvico

Dentro de los padecimientos más comunes derivados de condiciones congénitas encontramos:

1. La miomatosis uterina, en la cual los fibromas uterinos, también conocidos como leiomiomas o miomas, son los tumores uterinos benignos más comunes y su transformación en maligna es excepcional. Se estima que 60% de las mujeres llegan a tener miomatosis a lo largo de la vida, con mayor incidencia en la quinta década de la vida. Aunque la mayoría son asintomáticos, puede manifestarse con hemorragia vaginal que puede ser severa. Dolor pélvico, síntoma por compresión (síntomas urinarios), infertilidad y complicaciones en el embarazo, en este último caso la subfertilidad se asocia con miomas en 3 a 31%, dependiendo de su ubicación y tamaño, sobre todo los que distorsionan la cavidad uterina submucosa e intramural. Existen diferentes mecanismos por los cuales la miomatosis uterina puede impactar el proceso reproductivo:

  1. Distorsión de la cavidad endometrial
  2. Aumento de la distancia en el viaje del esperma para alcanzar las trompas uterinas
  3. Obstrucción del ostium tubárico
  4. Alteración en el transporte de los gametos
  5. Aumento del tamaño y contorno del útero, que puede alterar la implantación del embrión
  6. Alteración en el suministro sanguíneo al endometrio, que afecta la nidación

Como diagnóstico puede sospecharse con los síntomas de la paciente y la exploración física; así como estudios de gabinete que corroboran el diagnóstico tales como un Ultrasonido vaginal o una resonancia magnética cuando no se tenga el diagnóstico claro. Los miomas asintomáticos no afectan la fertilidad por lo que no se recomienda realizar un tratamiento específico sino sólo vigilancia.

2. Otros de los padecimientos importantes es el pólipo endometrial, el cual es un tumor benigno del endometrio, de tamaño y localización variable, constituido por glándulas endometriales y estroma (tejido que sostiene las células). Las causas de su aparición se desconocen, pero se establece que los niveles de estrógenos influyen en su desarrollo y que los cambios hormonales del ciclo menstrual pueden hacer variar su tamaño. En la mayoría de los casos son asintomáticos, aunque su principal síntoma es el sangrado uterino anormal.

Pueden ser causa de infertilidad y por diversos motivos: afectan el transporte del espermatozoide, ovocitos y embriones cuando se localizan  en la región tubocornual o la implantación cuando su localización es el fondo uterino. Para su diagnóstico, nuevamente se realiza con la historia clínica (antecedentes gineco-obstétricos y alteraciones de la menstruación).  El ultrasonido vaginal es un alternativa para identificarlos aunque en la etapa secretora pueden pasar desapercibidos. El tratamiento se realiza  por medio de histeroscopia donde se realiza resección de estos.

3. Por último, se encuentra el síndrome de Asherman, que es en una anomalía adquirida, caracterizada por la existencia de adherencias intrauterinas; el grado de severidad de las adherencias es muy variable: desde pacientes asintomáticas con adherencias finas entre ambas caras endometriales, hasta adherencias severas que provocan la obliteración de la cavidad endometrial, con amenorrea secundaria, infertilidad y dolor pélvico.

Puede estar presente hasta en  un 21.5% de las mujeres con antecedente de legrado puerperal, etiológicamente, se asocia a un trauma durante la cirugía uterina. La mayor parte de los casos se debe a una cirugía por complicaciones de la gestación: legrado por aborto espontáneo, legrado puerperal o retención de restos placentarios. Desde el punto de vista clínico; aunque algunas pacientes permanecen asintomáticas; la clínica característica consiste en sangrado menstrual anormal (hipomenorrea y en casos graves amenorrea), infertilidad, dolor pélvico de carácter cíclico y abortos de repetición. En las pacientes en las que encontremos sangrado menstrual escaso y presenten como antecedente obstétrico abortos de repetición, sería recomendable descartar un síndrome de Asherman. El diagnóstico de las adherencias uterinas se realiza mediante visualización directa de las mismas en una histeroscopia. El tratamiento del síndrome de Asherman estaría indicado en casos sintomáticos y en aquellas mujeres que, aún asintomáticas, deseen tener un bebé. Dicho tratamiento consiste en la resección de las adherencias existentes bajo visión directa por histeroscopia . Los resultados no son muy alentadores, aproximadamente, el 33% de las pacientes con síndrome de Asherman moderado que inician un tratamiento presentan nuevas adherencias y, en casos graves, la tasa es de hasta el 66%.

En Ingenes todos nuestros especialistas están preparados para atender losa casos más complejos de fertilidad y lograr que 9 de cada 10 parejas que nos visitan  cumplan su sueño de tener un bebé en casa. Desde la primera visita, las pacientes sabrán su diagnóstico y las alternativas para lograr su sueño sin que las afecciones por factor uterino sean un obstáculo.


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