Formas de evitar berrinches en público

Una de las etapas más complicadas y desafiantes para los padres es la de los berrinches

Empiezan cerca de los 2 años y pueden ser un verdadero desafío, más que un desafío creo que son una lucha de poder, así que te propongo algunas formas para saber cómo evitar las rabietas de los niños en público.

Las rabietas o berrinches son los más común del mundo, no significa que seamos malos padres, sino que tenemos un niño pequeño que aún no puede manejar sus emociones.

Nosotros, los adultos, si podemos manejar nuestras emociones, así que lo mejor que podemos hacer es mantener la calma y tratar de que todo vuelva a la normalidad.

Levantar la voz, gritar o amenazarle no servirá de mucho, probablemente haga que aumente el nivel del berrinche y si tiene hambre o está cansado aún peor.

Organizar los paseos para prevenir rabietas

Lo primero que debemos hacer antes de salir de casa para prevenir rabietas es asegurarnos de que nuestro niño descansó bien y no tiene hambre.

Poner reglas antes de salir también puede ayudar. Las rabietas generalmente se dan cuando el niño quiere algo, un juguete por ejemplo, así que si al salir de casa establecemos qué vamos a hacer él ya lo tendrá claro.

Controlar la frustración

La frustración también puede ser desencadenante de un berrinche, así que hay que tener en cuenta las expectativas del pequeño antes de salir, o no crear falsas expectativas porque cuando vea que su deseo no se va a cumplir probablemente nos espere una rabieta en público.

Evitar las rabietas no significa darle todos los gustos, hay que estar firmes y mantener nuestra posición como padres, si cedemos una vez vamos a tener que ceder siempre y por lo tanto el pequeño o pequeña va a tener el control, no nosotros.

Creo que entender el por qué de los berrinches es fundamental para poder controlaros en la medida de lo posible, evitarlos o superarlos cuando suceden.

A ningún padre le gusta que sus hijos tengan berrinches o rabietas en público, pero debemos tener en cuenta y nunca olvidar que son niños pequeños que aún no saben cómo manejar sus emociones.

Consentirlos seguramente nos permitirá salir de una rabieta, pero probablemente desencadene muchas más en el futuro. Personalmente creo que lo mejor es dejar que ese momento de frustración pase y luego hablar con el pequeño.

Las miradas de asombro o desaprobación de las personas no se van a hacer esperar, ante esta situación debemos mantener la calma, si miran asombrados y sin comprender es porque seguramente no tienen o tuvieron niños pequeños, si los tuvieran entenderían y verían la situación como algo normal.

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