Evita que tus hijos se peleen cada rato

¿Tus hijos están constantemente peleando y discutiendo?

En un minuto pasan de ser mejores amigos a gritarse el uno al otro sin parar, o a darse pellizcos, arañazos y puñetazos.

¿No sabes qué más hacer? ¿Estás cansada de separarlos cuando la situación se va de las manos y terminas por no dejarlos jugar juntos? Leer este artículo te hará bien.

Muchas mamás simplemente no saben en qué consiste la disciplina apropiada y se ven confundidas por las “modas” en materia de crianza.

Pero hay ciertos principios que deberías cultivar en ellos que nunca cambian.

Cómo prevenir las peleas

No compares nunca a tus hijos con otro niño
¿Quién lo le tomaría cierta idea a aquél con quien se lo compara constantemente? ¡No lo justifico, pero yo en su lugar también desearía darle un par de pellizcos!

Brinda a tus hijos mucha atención individual

Los niños que se sienten amados y aceptados por lo que son tienen menos deseos de luchar por el cariño y la atención del adulto.

En ese sentido, es comprensible que en los hogares donde los padres dedican un tiempo especial y exclusivo a cada uno de sus hijos, casi no existen peleas entre hermanos.

Haz algo para mantener a los niños ocupados

No esperes a que los niños se aburran y comiencen a pelear, indícales alguna actividad para hacer.

¡A veces sólo pelean porque no encuentran nada mejor que hacer!

Asegúrate de que cada uno tenga suficiente espacio personal
Y me refiero al espacio físico en la casa y a la idea de que no deberían tener que compartir todo.

Si comparten una habitación busca la manera de cambiar eso o, al menos, intenta crear espacios especiales para cada uno.

Por ejemplo, pintar una línea por el centro o establece una ubicación conveniente de los muebles hasta definir dos espacios separados.

Enséñales habilidades de negociación

Enseña a tus hijos ciertas reglas y habilidades de negociación básicas de modo que puedan resolver problemas guiados por el concepto de que si las cosas se arreglan ambos ganarán.

Por ejemplos, “jugaremos mi juego primero y luego jugaremos el tuyo durante más tiempo”, o “yo repartiré las cartas y tú apuntarás los tantos”.

Haz cumplir las normas de respeto en tu casa

“No llamamos a la gente con apodos ofensivos y nos tratamos unos a otros con respeto”.

Establece la idea de que si alguien se olvida de estas normas y ofende al otro con un apodo feo o una falta de respeto (¡y esto incluye a los adultos de la casa!), necesitará “reparar” el daño que han hecho a esa relación:

Deberá hacerle un favor, ayudarle a reconstruir la torre se se la derriba, ayudarle a hacer su cama, etc.

Nada de esto quiere decir que tus hijos no pueden estar en desacuerdo.

Todos estos puntos anteriores significan que siempre hay una manera de mantenerse dentro de un ámbito respetuoso, incluso si estamos enojados y que existen formas de acabar con las peleas entre hermanos.

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