Evita problemas con las pulgas, parásitos intestinales y ácaros.

Estos animalitos pueden generar las molestias alergias en los niños.

Seguro su hijo ha sido víctima de los ácaros, los parásitos intestinales y las pulgas. Estas últimas lo han dejado marcado con ronchitas rojas y grandes que usted quisiera eliminar con besos. Sin embargo, ni con esos actos de amor puede lograrlo.

Así que, y sin darse cuenta, su pequeño podría ser uno de los alérgicos a estos animalitos, presentar asma, rinitis, conjuntivitis y dermatitis alérgica. Quizá prurigo, por pulga. O también desnutrición y anemia, a causa de los parásitos.

En la rinitis son los repetidos estornudos, la nariz tapada, y rasquiña en la nariz y en el paladar. En la conjuntivitis, rasquiña en los ojos.
Dermatitis, piel seca y rasquiña en esta. Asma, tos, ruidos en el pecho y dificultad para respirar y en el prurigo de la pulga son rasquiña y ronchas rojas en la piel.

Aunque esto tiene un tratamiento, siempre es recomendable que lo formule un especialista, ya que cada individuo tiene un medicamento específico.
Pulgas Estos microscópicos animalitos usualmente se acumulan donde hay comida y humedad, razón por la cual usted debe evitar que esto se dé en lugares que su hijo concurra.

Esta precisamente es la razón por la cual las pulgas llegan a casa, revuelcan las sábanas y se transforman en devoradores de sangre. En muchos casos la pulga pasa desapercibida en un menor. Es decir, pica y deja una ronchita. Y, en el menor de los casos, pica una pulga y deja sus rastros con 20 o más ronchas.

Si sucede esto se puede decir que es una persona alérgica y, por ende, que tiene resequedad.
Cuando esto sucede lo primero que se debe hacer es hidratar la piel. Después, que el médico le formule el tratamiento: pastillas, jarabes o cremas especiales.

El 90 por ciento de las personas que son picadas por una pulga presentan reacción a muchas picaduras. Esto se debe a que el cuerpo aún no tiene su sistema inmunológico fuerte para reaccionar de manera adecuada.
Sin embargo, no es para alarmarse, ya que la pulga no transmite infecciones o enfermedades.
Ácaros Vivir en un área higiénica y libre de polvo es lo deseado para los niños. Es imposible evitar que por el aire circulen los ácaros, los cuales habitan donde están los seres humanos.

Pero no hay por qué alarmarse. Aunque estos animalitos son inofensivos y no producen enfermedades, sí se debe tener una limpieza adecuada en el cuarto donde duermen los niños, lo que ayudará a reducir su acumulación.

Estos se acomodan en sábanas, cobijas, almohadas y demás. Por tal motivo estos elementos se deben lavar, mínimo, cada semana.
La tos y las repetidas gripas son las manifestaciones más frecuentes a la alergia de los ácaros. Sin embargo, los recién nacidos no manifiestan alergia a estos. Ellos están en contacto con otro tipo de elementos que causan las alergias, como son los alimentos.

Sin embargo, si esos síntomas persisten y hay alergias en la piel sin conocer la causa lo recomendable es recurrir al médico.

Claves de higiene

Lávese las manos antes de preparar los alimentos, antes de comer y siempre después de ir al baño.
Mantenga una higiene de sus manos y uñas.
Realice limpieza periódica a los juegos de sus hijos, especialmente a aquellos al aire libre y que tengan arena.
No consuma carnes crudas.
Lave muy bien las verduras antes de comerlas.
Desparasite periódicamente sus mascotas.
No camine descalzo o con calzado abierto en suelos de tierra o arena, sobre todo húmedos.
Si su hijo presenta diarrea o vómito, suminístrele suero oral por cada deposición líquida.
Evite el contacto directo con las heces de sus mascotas.
Recuerde que la fumigación contra las pulgas se debe hacer cada 8 días. Esto no es tóxico para los niños, pero se debe hacer cuando ellos estén por fuera.
Tenga en cuenta que las pulgas no son sinónimo de desaseo. Es normal que existan en un clima frío.

Parásitos intestinales .

El 91 por ciento del área urbana (ciudades) tiene acueducto público. Mientras que en las zonas rurales es del 22 por ciento. Razones por las cuales fácilmente se presentan parásitos intestinales.
Los padres pueden identificar que hay parásitos en el cuerpo del niño cuando el menor presenta diarrea abundante con moco o sangre y de muy mal olor, distensión abdominal, cólico, flatulencia, desnutrición, anemia inexplicada, fiebre, náusea, vómito y rasquiña en la región perianal.
Por lo tanto, cuando usted tenga sospecha de parasitismo intestinal en su hijo es mejor que usted se dirija al pediatra, quien escogerá el mejor antiparasitario para el menor.
Si no se consulta a tiempo, su hijo podría presentar desnutrición, retraso en el crecimiento, diarrea crónica, dificultades en la alimentación y anemia.

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