Evita hacer esto cuando tu hijo miente

Si quieres que tus hijos sean honestos, debes saber que la amenaza del castigo sólo conseguirá el resultado contrario

Lo ideal es dar a los niños un incentivo positivo, por ejemplo decirle que se sentirá mejor consigo mismo y que además te pondrá contenta si dice la verdad, en lugar de optar por amenazas y castigos.

Por este motivo, hoy quiero hablarte sobre lo que NO debes hacer cuando tu hijo miente, por si lo haces únicamente estarás reforzando negativamente la conducta.

Pensar que los niños siempre dicen la verdad

Pensar que los niños siempre dicen la verdad es equivocado. Los niños mienten, sobre todo cuando sospechan que lo que han hecho está mal o puede tener consecuencias negativas para ellos (como un castigo o un reproche).

Esto no quiere decir que estés haciendo algo mal como padre o madre, ¡ni mucho menos! Simplemente debes recordar que en ocasiones la mentira es una forma de defensa por falta de comunicación o confianza, por lo que reforzar estos dos aspectos es fundamental.

Establecer normas demasiado tarde

Obviamente si los niños crecen pensando que mentir no tiene consecuencias seguirán haciéndolo, o si ven que los padres mienten lo verán como algo normal y también lo harán.

Es preciso establecer normas desde que los niños aprenden a hablar para que sepan que mentir está mal.

Los más pequeños de la casa siempre querrán complacer a sus padres y a los adultos, por lo que es importante aprovechar esto para hacer hincapié en lo bien que se sentirán consigo mismo y con los demás cuando dicen la verdad.

Castigarlo cuando dice la verdad

¿Qué sentido tiene que tu hijo luche con su interior y te diga la verdad sobre algo siendo totalmente honesto y reconociendo los errores para que después le castigues?

Si castigas a tu hijo por decir la verdad, lo que ocurrirá será sencillo: dejará de decirte la verdad por miedo a tener represalias y no podrá confiar en ti.

Si tu hijo te dice la verdad, lo adecuado es elogiarle por mostrar valentía y decirte la verdad.

Por ejemplo, si tu hijo a roto un jarrón y ha tenido la valentía de decírtelo, no te enfades, dile que ha hecho muy bien en decírtelo y busca entre los dos una forma para compensar el daño causado.

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