Esto debes hacer si a tu hijo le sangra la nariz

Descubre qué debes y qué no debes hacer si tu pequeño sufre de una hemorragia nasal.

La hemorragia nasal en niños es más frecuente de lo que imaginas: esta ocurre por la ruptura de un pequeño vaso sanguíneo dentro de la nariz, causada por golpes, caídas, congestión o resequedad nasal, calor o porque tu pequeño se ha metido el dedo en una de sus fosas.

Cuando a un pequeño le sangra la nariz, lo primero que tenemos que hacer es cortar la hemorragia de inmediato: algo que debes evitar es echar la cabeza del niño hacia atrás, pues podría tragarse su sangre y provocar vómito. La cabeza del pequeño debe estar ligeramente inclinada hacia delante, presionando la fosa nasal de manera que no salga sangre. Debe permanecer en esta posición durante 5 minutos.

Si en el tiempo transcurrido la hemorragia no para, coloca dentro del orificio un algodón remojado y exprimido en agua oxigenada.

Procura que no sea muy grande ni muy profundo para evitar lastimar a tu pequeño, pero que sea lo suficiente para que tape por completo la fosa nasal.

Para calmar la hemorragia, coloca un cubito de hielo en el dorso de la nariz por breves instantes, no sobre la frente o dentro de la nariz. Deja pasar quince minutos y revisa el tapón de algodón. Si no ha parado la hemorragia, haz un nuevo tapón y repite el procedimiento.

En cuanto la hemorragia calme, evita que tu pequeño brinque o haga movimientos bruscos. Procura que descanse unos momentos hasta que veas que el malestar ha sido controlado.

Si observas que tu hijo se siente mareado, débil o está pálido desde antes o después de la hemorragia, lo mejor es que consultes a un médico.

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