¿Es malo que los niños tomen café?

Es común que un niño sienta curiosidad por probar el café

Desde la época Medieval hasta nuestros días, los efectos más conocidos que tiene el café en las personas son los que están asociados al nerviosismo, la ansiedad y el insomnio.

Sin embargo, diversos estudios científicos realizados en los últimos años han dado a conocer los beneficios para la salud asociados a la toma de café, por ejemplo que reduce la posibilidad de desarrollar diabetes.

Es decir que esta preciada bebida negra tiene sus pros y contras, y está en el uso moderado la clave para disfrutar de ella sin riesgos y tal vez con algún que otro beneficio a la larga.

¿Qué le pasa a un niño cuando bebé café?

Los niños que beben café con frecuencia podrían llegar a tener un crecimiento debilitado además de sentirse irritables e hiperactivos (estas dos últimos efectos son también compartidos por los adultos).

Además pueden desarrollar problemas en el corazón, presión arterial alta, dolor de cabeza, nerviosismo, náuseas y diarrea.

Sin embargo, investigadores de la Universidad de Harvard en Estados Unidos realizaron un estudio sobre la ingesta de café por parte de niños, el café no es tan malo para los niños, ya que puede ayudarles a mejorar su concentración y así tener un mejor rendimiento en sus estudios.

Por otro lado, y en cuanto a los beneficios de beber café en la niñez, un estudio realizado en Brasil con niños que bebían café con leche indica que los pequeños son menos propensos a padecer depresión en comparación a los niños que no beben la popular bebida oscura.

¿Dónde se esconde la cafeína?

La cafeína está presente en otras bebidas y alimentos además del café. Los refrescos cola, el té negro y hasta en el chocolate, contienen cafeína, de modo que si quieres evitar que tu hijo consuma cafeína tendrás que prohibirle estos alimentos.

Así como ya conoces los efectos del café sobre el organismo de los niños, tienes que saber que probar el café una sola vez no le hará daño a tu hijo, eso si, siempre y cuando no sea en una gran cantidad y no se vuelva un hábito recurrente.

Si quieres que tu hijo disfrute del sabor y el rico aroma de un café, la edad de los 7 años es una base para que conozca esta bebida, siempre con moderación, en pequeña medida, y sin llegar a formar parte de su alimentación diaria.

Leave a Comment

Comparte en tus Redes Sociales:
Facebook
Twitter
Instagram