Enseña a tus hijos sobre el peligro que pueden tener en diferentes zonas.

Un episodio común durante el periodo de crianza y cuidado de los niños es ver a un padre detrás de su hijo, protegiéndolo ante diversos contratiempos y accidentes. La razón es que el pequeño aún no tiene la suficientes madurez para entender la noción de peligro, y es con el paso del tiempo como lo irá comprendiendo.

Las primeras estructuras que se desarrollan en el cerebro son las emocionales, afectivas, sensorio motoras, etc.; pero la interiorización de normas, los peligros, la abstracción, la planeación del comportamiento, la inhibición del comportamiento impulsivo, estas se ubican en los lóbulos frontales y, aunque se desarrollan desde que el niño está pequeño, su proceso termina, incluso, a los 18 o 20 años de vida.

Obviamente, hasta los 10-12 años se tiene pensamiento abstracto, y desde ahí ellos ya deberían estar en capacidad de prever el riesgo; pero ahí desempeñan un papel importante el entorno, la educación y la manera como se les enseña sobre los peligros de la vida.

Por otro lado, en los pequeños hasta ahora el mundo se está construyendo en sus mentes con la ayuda de sus padres. Asimismo, las experiencias empiezan a ser más vivenciales; por lo mismo, tienden a ser más arriesgados y aventureros por su necesidad de conocer y explorar los olores, los sabores, las texturas, etc.

La evolución

En las primeras etapas de la vida, hasta aproximadamente los 6 años de edad, los niños tienen una serie de determinantes biológicos, llamados variantes funcionales en la razón o la organización de lógica. Nacen con una serie de comportamientos naturales, frente a los cuales ellos se defienden.

Tienen reflejos y primeras adaptaciones, que llamamos reacciones circulares primarias, que es como van haciendo algún tipo de acomodación frente a los objetos que ven, los sonidos que escuchan, la aprensión, la succión, etc.

Alrededor de los 5-6 años, los niños empiezan a tener mayor conocimiento del mundo y sus riesgos. El entendimiento del peligro parte cuando empiezan a tener experiencias como una caída y la asociación con el dolor, cuando hacen algo malo y se les castiga, o cuando se sienten perdidos y experimentan sentimientos de angustia.

También hay que entender que en los pequeños funciona lo que se llama inteligencia práctica, un estadio que empieza muy temprano. Desde los 2 años, incluso antes, el niño puede sufrir golpes, y ya ha aprendido, de la experiencia, qué le duele o qué está mal. Sin embargo, solo puede sacar la conclusión de que es peligroso frente a una experiencia conocida. Por eso, la mayoría de las medidas son de control externo.

Leave a Comment

Comparte en tus Redes Sociales:
Facebook
Twitter
Instagram