Divertidas formas de lavarse las manos

Debemos incentivar a nuestros hijos a lavarse las manos, así que tenemos que intentar que sea una actividad divertida

Lavarse las manos es divertido

Sí, a los pequeños les encanta ensuciarse, especialmente si lo hacen mientras juegan y se divierten. Pero los padres se preocupan no solo por ver cómo van a sacar las manchas de la ropa, sino también por las bacterias que puede haber en el entorno.

Por eso son tan importantes los hábitos de higiene, especialmente si los hacemos de forma divertida para que participe toda la familia y se genere un hábito saludable que evite las enfermedades más comunes.

Enseñarles a lavarse las manos de forma correcta hará que los pequeños mantenga este hábito durante toda la vida, y para hacerlo debes lograr que la experiencia sea positiva.

¿Cómo? Asegurándote de que pueden llegar correctamente a la pileta o lavabo, así que puedes hacerte con un pequeño banquito o escalerita para que puedan subirse cómodamente y que esto no sea un impedimento.

Debes supervisarlos mientras sean pequeños, para que no se caigan o se hagan daño de alguna forma.

Otra forma para incentivarlos es utilizar jabones llamativos, ya sea por el color como por el olor: una buena opción es utilizar jabones líquidos.

El otro punto fundamental es hacer que el momento de lavarse las manos sea un juego: si son varios niños en la casa, pueden hacer competencias de espuma o pompas de jabón, y el ganador tendrá algún premio pequeño -un adhesivo, un caramelo-.

Las manos deben mojarse primero -no te olvides de cerrar la canilla-, aplicar el jabón y fregar por veinte segundos las muñecas, manos, debajo de las uñas y entre los dedos.

Enjuaga las manos y seca bien con una toalla limpia.

Las manos deben lavarse antes de cocinar, comer o cepillarse los dientes; después de ir al baño, tocar un animal, tocar dinero, toser y estornudar y jugar en la calle.

Reforzar el hábito

Una vez los niños hayan aprendido cómo lavarse las manos, debes reforzar el hábito para que lo mantengan.

Primero, debes predicar con el ejemplo: si los padres no se lavan las manos, los pequeños tampoco lo harán. También puedes colgar carteles recordatorios en el baño. ¿Tus hijos tienen este hábito?

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