Descubre si eres estricto con tu hijo

En ocasiones podemos estar siendo demasiado estrictos y de esa manera perjudicándolos a ellos y a el vínculo entre ambos

Te excedes en los rezongos

Si el rezongo se convierte en amenaza no le hará bien a tus hijos. El respeto es lo más importante en una familia, y amenazar no es una buena vía para ello.

Los rezongos y las discusiones son el camino más fructífero por recorrer donde les enseñará a ellos, y también a ti.

Solo les recuerdas lo que deben hacer

Un vínculo entre padres e hijos se fomenta con las obligaciones, pero también con el intercambio, el cariño, la compañía.

Si constantemente les recuerdas lo que debe hacer y no hacer, y no te detienes a preguntarle cómo está, o si necesita algo, seguramente estés siendo demasiado estricto con ellos.

No responde cuando le hablas

Hoy en día hay muchas maneras de evadir a las personas, la tecnología es un gran amigo para cuando quieres no escuchar a alguien.

Si tu hijo NUNCA te responde, es porque tal vez estés siendo estricta por demás.

No mides tus palabras

Si solo importa tu palabra, y debe ser como tú dices, sin permitir a ellos hablar ni a tu pareja, les darás una imagen errónea de ti, y no potenciarás la habilidad de la conversación y del acuerdo.

No llevan amigos a tu casa

A los niños les gusta que los amigos se sientan cómodos en su casa, y en una casa donde reinan las amenazas, los gritos y las obligaciones, un externo al hogar se sentirá incómodo.

Los niños sienten esa incomodidad y para cuidarlos no los invitarán más.

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