¿Cuándo es necesario que mi hijo deje de tomar siestas?

A muchos les preocupa el problema de comenzar el colegio y no acostumbrarse a los nuevos horarios, entre otras cosas

Es una pregunta que muchos padres pueden hacerse, especialmente si tienen hijos de entre cuatro y seis años que parecen seguir necesitando la siesta para mantenerse de buen humor durante la tarde y noche.

Hoy te damos todas las claves sobre las siestas.

¿Cuándo dejan de dormir siesta los niños?

Generalmente, los niños dejan de dormir la siesta sobre los cinco años de edad, aunque muchos aún lo necesitan. A los tres años necesitamos dormir aproximadamente doce horas de las veinticuatro que tiene el día, pero con cuatro solo necesitamos un par de horas menos.

¿Cómo saber que tu hijo está preparado para dejar de dormir la siesta?

Sin duda alguna, la transición puede ser un poco complicada, pero los niños te darán algunas pistas para que sepas que es momento de que dejen de dormir la siesta.

Cada organismo es diferente, así que no debemos guiarnos por edades, sino por comportamiento.

Tal vez la señal primordial sea la dificultad para conciliar el sueño por las noches, así como también el hecho de que, a la hora de dormir la siesta, el niño no se encuentra cansado.

Si ves que tu hijo está feliz y descansado los días que no toma una siesta, es momento de que deje de hacerlo. Lógicamente, si el niño no se duerme en la siesta, simplemente está preparado para dejar este hábito.

Lo ideal es que, durante la etapa de transición, el niño duerma siesta solo los días que ha dormido mal o poco por la noche, por ejemplo, si ha tenido pesadillas.

Además, si el niño ya ha dormido lo suficiente de un tirón, no es necesario que duerma siesta, el cuerpo se irá acostumbrando a dormir cada vez menos.

¿Qué hacer si el niño no quiere dormir la siesta, aún cuando no está en condiciones de dejar de hacerlo?

Lo mejor que puedes hacer es hablar con el pequeño y explicarle que las personas necesitamos un tiempo de descanso por la tarde, y que aunque no duerma lo ideal es que esté acostado tranquilamente. Apaga las luces, elimina cualquier ruido: en pocas palabras, crea un ambiente tranquilo para él.

Si le sirve, puedes dejar unos libros o juguetes como peluches para que vaya relajándose poco a poco. Aunque esto no sea lo mismo que una siesta, le dará a tu hijo un tiempo de relajación que hará que el resto del día permanezca tranquilo y de buen humor.

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