Conoce Los Terrores Nocturnos Infantiles

Probablemente tu hijo pequeño haya sufrido terrores nocturnos

De repente se ha despertado en mitad de la noche llorando o gritando pero sin despertarse del todo.

Estos episodios no son extraños en niños entre 2 y 4 años, y son diferentes de las pesadillas. Te contamos a continuación qué son los terrores nocturnos y cómo manejarlos.

Cómo son los terrores nocturnos

Se trata de episodios en los que un niño se despierta y se sienta a mitad de su ciclo de sueño con los ojos abiertos, por lo general con un llanto inconsolable pero sin embargo no está despierto del todo, ya que por más que sea consolado no consigue reaccionar y calmarse.

Son frecuentes en niños más pequeños aunque pueden continuar hasta la adolescencia. Pueden durar de 5 a 45 minutos y terminan abruptamente, cuando el niño finalmente vuelve a quedarse dormido.

La diferencia con una pesadilla es que el niño con terrores nocturnos no tiene registro del episodio y no lo recordará por la mañana tampoco.

Además, en el momento en que está sucediendo, no consigue ser consolado por personas a su alrededor ya que no se da cuenta de su presencia: es como si siguiera dormido.

Los padres no deben preocuparse ya que los episodios no revisten riesgo alguno por más que luzcan angustiantes.

Fisiológicamente, los terrores nocturnos son interrupciones en el ciclo del sueño en medio de las transiciones entre las diferentes etapas del mismo.

Suelen ocurrir de 2 a 3 horas luego de que el niño se haya dormido, cuando el sueño transiciona de un estadío liviano a uno más profundo.

Causas de los terrores nocturnos

No hay una razón específica para que se produzcan estos episodios, aunque sí hay factores que pueden incidir en su aparición. Estos factores son:

Estrés en el niño

Falta de rutinas en el sueño y descanso inadecuado
Actividades estimulantes antes de la hora de dormir (como videojuegos)

Bebidas con cafeína

Qué hacer ante los terrores nocturnos

No intentes despertar al niño o hacerlo entrar en razón. No vale la pena, ya que en medio del episodio el pequeño no tiene conciencia de su entorno.

Simplemente háblale suavemente, protégelo para que los movimientos bruscos no lo lastimen contra la pared o el respaldo de la cama y ten paciencia.

En líneas generales los episodios de terrores nocturnos suelen ser más perturbadores para los padres que para el niño. Relájate y ten paciencia hasta que el momento pase.

Para prevenir la aparición de episodios de terrores nocturnos, es importante evitar que el niño consuma actividades o alimentos y bebidas que lo sobreexciten antes de dormir e implementar una rutina de sueño regular y estable.

Estas medidas pueden ayudar a evitar estos episodios.

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