Con esto tu pequeño dejará de chupar su dedo

¿A qué edad una mamá debe intervenir para que su hijo deje de chuparse el dedo? Los especialistas indican que a partir de los tres o cuatro años.

Aunque muchos bebés prefieren el chupete, otros optan por lo más natural: su dedo. Por ejemplo, mi sobrina antes de nacer siempre se chupó su dedo, lo pudimos notar en los dos o tres ultrasonidos a los que se somentió mi hermana. Hasta la fecha, es la técnica que usa cuando tiene hambre o sueño.

¿Por qué es perjudicial?

Chuparse el dedo y succionar el chupete son hábitos recurrentes en los niños. Lo hacen para satisfacerse, vencer el aburrimiento o buscar dormirse. La Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) explica que si el niño se lleva el dedo a la boca es más peligroso que que lo haga con el chupete, pues podría desarrollar una infección. Es fácil de entender, los niños en su proceso de aprendizaje quieren explorarlo todo y es normal que las bacterias estén presentes en sus manos.

Además, un niño que se chupa el dedo de modo prolongado puede sufrir mal alineamiento de los dientes, problemas fonéticos y de pronunciación, alteraciones en los dedos e incluso trastornos emocionales.

Sigue estos pasos para que su hijo deje de chuparse el dedo:

Identifica las causas

De acuerdo con el odontólogo José María Ponce, las situaciones más habituales son:

-Conciliar el sueño: Ofrécele otro juguete, objeto o estímulo que lo reconforte a la hora de dormir. Por ejemplo, un peluche, almohada o su muñeco favorito. Pídele a tu familia que te ayude en esta ardua labor.

-Para tranquilizarse: Es posible que tu hijo lo use como práctica para calmar su ansiedad, ira o nerviosismo. En estas situaciones, un abrazo o caricia atienden sus miedos y poco a poco se olvidará de su “famoso” consuelo.

-Por aburrimiento: Distrae a tu pequeño con juegos que impliquen sus manos como: pintar, dibujar, correr en el patio…

Modifica la conducta

Si luchas todos los días y ninguna acción hace efecto, nunca hagas sentir mal a tu hijo ni mucho menos castigarlo. Recurre a una técnica efectiva como el refuerzo positivo, es decir, dile lo orgullosa que estás cuando actúa de forma adecuada. Para ello, puedes comprar pegatinas y regalarle una cada vez que no succiona su dedo en un momento que sabes que lo haría.

Acude a técnicas caseras

– Coloca una cinta o tropo de espadrapo en su dedo pulgar. La sensación no será muy “apetitosa” y poco a poco lo irá dejando.

-Aplica en su dedo limón o vinagre.

-Ponle un guante de látex. Tu amor de madre no permitirá que tu hijo llegue a la escuela y sea víctima de bullying por una conducta que tuviste que tratar tiempo atrás.

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