¿Cómo Ayudar A Tu Hijo Con La Ansiedad?

En la vida, pasamos por muchas situaciones que nos generan un estrés que en ocasiones son difíciles de controlar

El primer día de clases

Lo mejor que los padres pueden hacer es aprender más sobre lo que los niños pueden esperar de su escuela. Comentar cuán emocionante será tener sus libros y cuadernos, su mochila y su lonchera, ayuda a que se vayan familiarizando y a que se sientan más cómodos cuando empiecen las clases.

Las exageraciones están prohibidas. Los padres que van detrás del bus escolar para asegurarse de que llegue a la escuela y los que toman fotos del niño con su uniforme para los abuelos, solo consiguen que se sienta fuera de lugar y avergonzado frente al resto de niños y sus maestros.

La llegada de un hermano a casa

Hablar con los hijos sobre la próxima llegada del hermano es lo que aconsejan los expertos. Es bueno que las mamás permitan a sus hijos mayores colocar su oído cerca del estómago, para que escuchen los sonidos que hace el bebé que está por nacer.

Se aconseja también tener ciertas precauciones cuando el bebé llega a casa, pues los niños suelen ser algo agresivos y pudieran hacer daño al nene sin quererlo.

Su primer enamoramiento

Si su hijo o hija le cuenta que se ha enamorado de un compañero o de la vecina, hable con naturalidad sobre el tema. “Su primer enamoramiento es una buena oportunidad para hablar acerca de lo que le gusta de las personas, las cualidades que le atraen.

Se les debe decir que es algo muy común y que todos nos enamoramos”, dice la doctora D’Arcy Lyness, psicóloga infantil de la organización Kids Health.

“No se burle, aunque le parezca chistoso o ridículo. Debe intentar mantener un equilibrio entre lo que significa no tomarlo con demasiada seriedad y, al mismo tiempo, no hacer mofa del tema, porque eso hiere los sentimientos infantiles”, señala.

Su primera gran derrota deportiva

Lo mejor en estos casos, según los especialistas, es comentar sobre lo bien que jugaron, es decir felicitarles por su actuación y no hablar de los resultados.

“Deje que su hijo o hija expresen su decepción y recuérdele que los deportes son un mecanismo para socializar con otros niños y divertirse, que ganar no es todo”, señala Brooke De Lench, autora de algunos libros sobre la crianza de los hijos.

“Creo que no tiene nada de malo que los niños se sientan tristes por haber perdido en un juego deportivo, pero no es bueno que se molesten demasiado y no lo vean como algo natural; al fin y al cabo alguien tiene que ganar y habrá otra oportunidad en que serán ellos los campeones”, señala.

Malas calificaciones

Los hijos con seguridad se sentirán más confiados y les contarán a sus padres que sacaron una mala nota si ellos demuestran su solidaridad frente a su vergüenza y rabia.

Los padres deben darles tiempo para que reaccionen y luego hacerles preguntas para ver cómo les pueden ayudar en el futuro para que esto no vuelva a suceder, es la opinión de los especialistas.

A veces conviene también que los padres compartan con sus hijos historias de la infancia, que se refieren a sus propios fracasos escolares y cómo lograron mejorar sus calificaciones.

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