Cambios en el embarazo (tercer trimestre)

Cambios en el embarazo (tercer trimestre)

Tercer Trimestre (Semana 29 a 40)
La llegada de tu pequeño está más cerca que nunca, pero debes tomar muchas precauciones pues en este periodo surgen las complicaciones más severas.

El bebé comienza a hacerse presente con mayor frecuencia pues responde a estímulos del exterior con cierta facilidad. Los preparativos están en marcha. Las señales más cotidianas en esta fase son:

Falta de aire: debido a que tu útero está ocupado, el descenso del diafragma se torna difícil, lo que impide una correcta entrada de aire a los pulmones causando sensación de asfixia.

Ir al baño frecuentemente: en el interior del abdomen la matriz ha crecido de ocho a 40 cm, por lo que los órganos circundantes se desplazaron o comprimieron, de ahí la urgencia de orinar. En otras palabras, el bebé descansa en la vejiga, lo cual disminuye su capacidad.

Aumento de peso: el bebé de 28 semanas tiene un peso aproximado de 1.2 kg, y en este periodo incrementa hasta alcanzar los 3.5 kilogramos aproximadamente. También hay que tomar en cuenta el crecimiento de la placenta y del útero. Tu peso ideal lo determinarán tu constitución física y el ginecólogo, pero en términos generales, en este periodo deberías tener una ganancia de 1.5 kg por mes.

Presión arterial baja: sucede cuando te recuestas boca arriba, ya que el peso del útero ocupado genera que se comprima la circulación de retorno, es decir, las venas que llevan la sangre de vuelta a las extremidades inferiores pasan por detrás de la matriz, lo cual aumenta la presión sobre dichas venas impidiendo la circulación favorable.

Dificultad para dormir: el incremento en el volumen abdominal no te permitirá adquirir ciertas posturas, por lo que te será difícil conciliar el sueño. Puedes colocarte de lado, utilizando almohadas que detengan el útero para que esté centrado y no colgando. También es buena idea que coloques un cojín entre tus rodillas, lo que contribuye a que las piernas estén separadas y, por ende, se alivie la presión en la cadera y el pubis.

Hipo: el desplazamiento de los órganos abdominales y la presión sobre el diafragma pueden contribuir a que se desarrollen episodios de hipo. Es conveniente que evites comer alimentos irritantes y fríos, toma agua en lugar de refresco, no hables si estás comiendo y evade todo aquello que contribuya a la irritación del estómago.

Dolor de espalda y cadera: las modificaciones en la curvatura de la columna vertebral impulsan el cuerpo hacia delante, mientras que tu espalda tiende a ir hacia atrás para mantener su eje de equilibrio. Así, los músculos posteriores de la columna realizan un trabajo extraordinario que los fatiga, lo cual genera malestar en dicha zona.

Ciática: los cambios en la columna pueden presionar las raíces nerviosas provenientes de la zona lumbar, lo que repercute en dolor en el muslo que se prolonga hacia la pierna. Para aliviarlo, puedes realizar algunos ejercicios de estiramiento como recostarte en el piso y tratar de elevar la cabeza, como si intentaras ver tus pies. También puedes aplicar alguna crema (previamente recetada por tu médico) o una compresa tibia.

Cambios en la piel: ésta suele presentar resequedad, estiramiento en el abdomen, las glándulas mamarias, los glúteos y los muslos. Para evitar cualquier cicatriz (estría) puedes aplicarte alguna crema hidratante o un gel especial para este problema. No olvides tomar líquidos en cantidades adecuadas, esto se traduce en dos litros de agua al día.

Várices y hemorroides: los factores hereditarios y el sobrepeso pueden ocasionar este problema que generalmente es previsible. El crecimiento del útero en este trimestre actúa como tapón, lo cual dificulta la circulación de retorno (de las piernas hacia el corazón) y favorece la aparición de várices. Por otro lado, las hemorroides también surgen por la dilatación venosa pero en el recto, lo cual empeora por la frecuente presencia de estreñimiento. Para evitarlo es importante que tengas una dieta rica en fibra.

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