Ayuda a un niño con depresión

La depresión suele comenzar a una edad temprana y, si no recibe el tratamiento adecuado, puede terminar en el suicidio

La depresión es una enfermedad mental frecuente, cuyos principales síntomas son la pérdida de interés, la falta de energía, la culpa, una baja autoestima y una fuerte distorsión de los hábitos de sueño y alimentación.

Si sospechas que tu hijo padece esta enfermedad acude a un médico e infórmate sobre cómo ayudar a un niño con depresión.

Pide ayuda profesional

La depresión es una enfermedad muy seria que requiere inmediata atención profesional. Por tanto, si has identificado en tu hijo algunos de los síntomas mencionados, pide una consulta con el médico.

Él sabrá indicarle el mejor camino a seguir y le recetará alguna medicación, en caso de ser necesaria. A riesgo de sonar repetitiva, te aconsejo una vez más: actúa cuanto antes.

Regálale un diario

Una vez que esté en tratamiento, podrás probar varias estrategias para ayudar a tu niño en el proceso de recuperación. La primera de ellas consiste en obsequiarle un diario para que se exprese libremente.

Ve de compras con tu hijo y deja que elija el que más le guste. Luego, aconséjale que anote en él todo lo que siente y piensa. Escribir será un modo muy eficaz para que saque a la luz y se libere de todo aquello que lo atormenta.

Diseña la caja de los sentimientos

Para ello, algo tan sencillo y cotidiano como una caja de zapatos puede servir. Ayuda a tu hijo a decorarla con imágenes y frases que transmitan motivación y entusiasmo.

Dile que escriba todas sus tristezas, frustraciones y preocupaciones en pedacitos de papel, que los introduzca en la caja y cierre la tapa -si no lo hace, los sentimientos se escaparán.

Esta práctica le enseñará a tomar conciencia de su mundo interior y le permitirá liberarse de todo aquello que lo angustia.

Estas son tan solo algunas ideas creativas para rescatar a tu hijo de esta despiadada enfermedad, luego de que hayas buscado ayuda profesional.

Es probable que la recuperación lleve su tiempo, pero esto no debe ser motivo de preocupación. Los cambios profundos son los que más tardan en llegar, pero, también, los más permanentes.

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