“Ahí viene la A…”

Nunca se hacen las cosas mal, siempre se hace lo mejor que uno sabe o puede, únicamente que a veces nos sentimos desorientados y nos olvidamos de escuchar

Errores que desmotivan

Cuando recibo este tipo de consultas siempre suelo hacer la misma pregunta: “¿Cuáles son las rutinas que tiene su hijo para estudiar y aprender a hacerlo correctamente?”

No es raro que la respuesta de los padres sea una cara de sorpresa y me comenten que para eso está la escuela… Aquí no encuentro el primer error que hace que los niños le resten importancia a los estudios.

También podemos toparnos con otro tipo de error común que resulta muy negativo en los hijos y es intentar reforzarles de forma incorrecta. Por ejemplo, un niño que se encuentra triste porque no ha sacado buenas notas y en casa recibe frases del tipo:

“Ya lo esperaba, es que eres tonto”, “Tú es que no vales para estudiar”. Puedes imaginarte el tipo de repercusión que estas frases pueden tener en la autoestima del niño, cuando lo que espera recibir es comprensión y apoyo.

La motivación en los niños

Si el niño está motivado ante los aprendizajes, sabe y siente que tiene a sus padres que le apoyarán en sus estudios mientras se esfuerce, seguramente podrá aprender sin tensiones y lo que es mejor, disfrutar del proceso de aprendizaje.

Sin embargo, si el niño no tiene motivación seguramente sentirá aburrimiento, fatiga y el estudio se volverá una actividad tediosa que rehusará realizar siempre puesto que no sentirá ningún interés, y menos si perciben que se trata de una obligación sin sentido del adulto.

En el niño desmotivado el estudio no será efectivo y los rendimientos serán bajos, lo que hará que aumente su desmotivación a causa de la frustración.

Se creará un círculo cada vez más grande que con el paso del tiempo será más difícil de salir, pero no imposible con la ayuda psicopedagógica adecuada.

Es fundamental que sea el adulto quien despierte en el niño la motivación por el estudio para que su hijo se interese por aprender.

Es posible que un niño no se sienta motivado por el estudio porque no se siente protagonista ni que está involucrado en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Por eso es tan importante que tanto en la escuela como en casa se sienta responsable de lo que debe hacer en cuanto al estudio y que sepa qué se espera de él.

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